Yo jugué con un asesino, de la periodista y escritora Natalia Cárdenas, es la obra que nos habla de Edelweiss, la secta destructiva que operó en España desde 1970 hasta 1988, del pederasta Eduardo González Arenas, antiguo legionario español, que la construyó desde sus ideas filo nazis; Toda una estructura basada en la captación e instrumentalización sexual de  los niños que caían en su campo de acción. La descomposición social y psicológica de sus víctimas fue terrible, tanto como muestra el final del propio Eduardo, asesinado por una de sus víctimas con un cuchillo jamonero a la vista de todos.

La primera etapa de esta terrible secta operó en Madrid, a través de un club excursionista y toda una trama que Eduardo organizó con monitores y toda una organización que culminó en varias sedes tapadera para que sus amigos y él pudieran practicar la pederastia lejos de la protección de la ciudad. Esta organización se llamó, como nos cuenta Natalia Cárdenas, los boinas verdes, de Edelweiss.

Tras cumplir una corta condena Eduardo volvió a crear su secta, esta vez en santa Eulalia, Ibiza. Operó desde la propiedad de un pub, recogiendo a niños necesitados, ofreciéndoles alcohol, drogas y todo tipo de regalos caros para volver a hablarles sobre las relaciones entre hombres y llegado el momento, disfrutar de su harén infantil.

Natalia Cárdenas nos cuenta que fue amiga de Juan Martín García, el chico que tras haber sido violado por Eduardo y sus amigos y haber sido arrastrado a una existencia horrible por ellos, lo asesinó. Nos cuenta cómo se cruzó con él momentos antes del asesinato y las palabras que se cruzaron, pero tras esta fría aproximación en la que parece que nos está mostrando  esa parte de la sociedad que no queremos conocer; un joven violento, marrullero y finalmente un asesino, nos cuenta la historia de Eduardo y sus atrocidades y finalmente la de Juan y el hecho de que Natalia Cárdenas finalmente contara la historia de Juan, posiblemente sea el mayor acto de justicia que se haya hecho con este pobre chico.

A través de su obra Natalia Cárdenas nos invita a llevar a cabo una reflexión profunda que va mucho más allá de la historia en sí. Nos habla de Juan, un pobre chico destrozado por la mano de su padre, convertido prácticamente en un mendigo para ser recogido después por este monstruo pederasta que ya fue encarcelado y puesto en libertad de nuevo para que pudiera destrozar la vida de otros niños.

Natalia Cárdenas utiliza un lenguaje claro y directo. No se limita a la propia narración de los hechos, puesto que sutilmente toma partido y este es uno de los mejores hechos de la obra, ya que te atrapa y te empuja a seguir y seguir leyendo a través de una lectura sencilla que da la sensación de avanzar rápidamente y nos empuja a querer saber más.

Otro aspecto que me ha hecho reflexionar es la idea de lo cerca que podemos estar del desastre y de la tragedia ajena como le ocurrió a Natalia Cárdenas, que no pudo sospechar hasta qué punto su amigo Juan necesitaba ayuda.

Esta obra te ayudará a comprender qué ocurrió con Edelweiss. Por qué tu madre te decía que no aceptaras regalos de extraños, ni hablaras con ellos y que nadie te da nada a cambio de nada; Para mi generación, los que supimos de Edelweiss a través de unas imágenes de televisión que parecían siniestras por la expresión de los adultos, pero que no entendíamos.

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