Visiones de la noche es un relato sobre pesadillas. Quizá sean las propias pesadillas del autor o quizá no, lo cierto es que parecen muy reales y yo al menos comparto con él una de esas pesadillas, al menos en alguno de sus detalles.

En su pesadilla narrada en Visiones de la noche, el protagonista encuentra un cadáver y no puede evitar acercarse a él para observarlo, como atraído por una extraña influencia, para descubrir de forma absolutamente turbadora que el cadáver es él.

En mi pesadilla veía una escena desde un punto de vista aéreo que se iba aproximando a un coche todo terreno, para descubrir un cadáver abandonado en los asientos de atrás y ese cadáver era yo. Se trataba de una imagen nocturna, en la curva de una carretera.

Tiempo después, en mi adolescencia, trabajé como vigilante nocturno en el Circuito Ricardo Tormo de Cheste, me tocó hacer la ronda con el todo terreno y pasé por una curva igual que la de mi sueño. Una coincidencia escalofriante. Pisé el acelerador a fondo y salí de allí a toda velocidad, imaginando a alguien acechando desde la maleza.

¿También tú has tenido pesadillas como las propuestas en Visiones de la noche? Te invito a compartirlas en la caja de comentarios.

Algo más que sueños

Sin embargo, la historia de Ambrose Bierce va más allá de una pesadilla, por más que a esta la acompañe una siniestra coincidencia, pues lo que plantea es que de algún modo, cuando soñamos estamos visitando un universo que es más real de lo que sospechamos y podemos quedar atrapados en él para siempre.

Plantea una especie de «nosequé» misterios, indefinible y perturbador, basado en una creencia popular que supongo que debe existir desde el nacimiento mismo de la inteligencia humana, sobre el mundo de las pesadillas, creencia sobre la que ya escribí en el siguiente artículo

De la vida y la muerte

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