Acabo de descubrir el videojuego Erica. Hace poco he leído en algún sitio que si el mundo de los videojuegos fuera el del cine estaríamos aún en el cine mudo. El videojuego Erica me ha recordado esta frase completamente, pues me he encontrado con una obra que parece ser y podría ser mucho más de lo que es y sin embargo existe una gran limitación, creo que de oficio, o que como decía Julio Verne hemos madrugado demasiado.

Si sueles leerme ya sabes que en mi opinión, una historia que provoca grandes sentimientos es una gran historia. El sentido de la literatura es precisamente provocarlos y trasladarnos la ilusión de estar viviendo otra vida. Si esto puede trasladarse a un videojuego, entonces estamos hablando de una obra maestra argumentativamente, y sin duda Life is strangelo es.

Lo que antes se llamaban aventuras gráficas y consistía en ir avanzando a través de pantallas estáticas cargadas de detalles y objetos que el jugador debía combinar adecuadamente acertando la única combinación posible entre doscientas mil; juegos que odiaba con todas mis fuerzas porque eran un rompecabezas del infierno. Estas aventuras gráficas se han convertido en una especie de películas interactiva en las que tendremos en ocasiones control sobre los personajes y sobre todo debemos adoptar decisiones morales que nos abren unos caminos y nos cierran otros, pudiendo crear así una historia diferente con cada partida que juguemos.

El videojuego Erica se suma a esta modernización del género que está aportando tantos títulos memorables aportando una gran innovación como es el uso de actores reales, que lo hace muy interesante por una parte pero por la otra evidencia que aún estamos muy atrasados en el género.

Lo peor del juego

Suelo jugar a este tipo de videojuegos solo una vez. Sé que son muy rejugables, que hay muchas opciones, muchas vías diferentes y en el mejor de los casos varios finales. Jugarlo una vez para mí significa escribir una historia, como si estuviera viendo una película en la cual yo pudiera influir. Esto le da mucho más interés, pero no me empuja a explorar todos los caminos y finales porque eso implicaría verle las costuras al juego y cuando lo hacemos a menudo nos decepcionamos porque se suele ver cómo la elección de un camino y no otro nos conduce a una secuencia diferente aunque finalmente acabamos en la misma vía. Yo prefiero jugarlos una vez e imaginar que he vivido un camino único gracias a las decisiones que he adoptado.

Centrándome un poco más en el videojuego Erica, el hecho de que se haya realizado con secuencias cinematográficas y actores reales, hace que la dirección debe ser muy diferente y muy especial, ya que manejando a Erica vemos cómo sus expresiones a menudo no concuerdan con lo que el jugador tiene en mente, e incluso de una escena a otra cambia su dramatización expresiva.

Si analizamos obras maestras del género como Life is strange, veremos cómo los rostros mantienen una expresión por secuencia y el sentimiento se evoca a través de un todo; la música, el argumento, la composición de la escena, la propia historia y la expresión.  Sin embargo en el videojuego Erica no existe este valor en la dirección y parece estar todo apostado a los actores, que si bien dan una primera impresión de realismo en los primeros compases del juego, pronto esta historia nos parecerá paradójicamente muy poco real.

Por otro lado, ya que vas a hacer un videojuego que parece una película, ¿por qué no contratas a un director de cine? El guión del videojuego Erica es tan simple que a pesar de su cortísima duración, menos de dos horas, estuve varias veces a punto de abandonar y desinstalarlo.

La mecánica del juego se regodea demasiado en la innovación del uso del teléfono móvil como mando. Se regodea tanto que te hacen manejar demasiadas tonterías con el dedo, como abrir un grifo para que Erica se lave las manos. Por si fuera poco veremos cómo estos objetos interaccionan sin la mano de Erica, en una especie de stop motion o como si los accionara un fantasma. Además el control con el móvil es bastante tosco y llega a desesperar.De la vida y la muerte

Lo mejor del juego

Lo mejor es que el videojuego Erica nos ofrece una nueva forma de jugar. No sé si el futuro pasará por ahí o no, pero a menos es muy interesante sumergirse. Si alguna vez has pagado por subirte a una de esas máquinas de simulador de realidad 3D, el videojuego Erica ofrece algo similar; simplemente probar una nueva experiencia, ya por eso es interesante.

Hay algunos momentos de la historia que consiguen enganchar algo. Esto es lo mejor que puedo decir acerca de la misma. Sobre todo cuando llega al final y empiezas a sospechar que la historia puede dar un gran giro y ser mucho más interesante de lo que parecía a lo largo de todo el título, aunque finalmente no sea así.

El videojuego Erica es un título que no recordarás, aunque tiene algo interesante y aunque no es un juego al que valga demasiado la pena jugar sí que es un videojuego al que vale la pena haber jugado. La experiencia vale la pena aunque uno no ve el momento de que llegue el final, al contrario de Life is strange, juego en el que te regodeabas sentándote en un banco y escuchando las reflexiones de Max disfrutando de una  vista espectacular.

De la vida y la muerte

It's only fair to share...Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin