Viaje al centro de la tierra

Viaje al centro de la tierra es una de las obras de Julio Verne cuya aventura empieza con un pergamino misterioso hallado en un libro en la librería de Oto Hinderburg, mineralogo y políglota. El manuscrito es rúnico y supone un gran desafío para Oto, ya que descubre que se trata de un criptograma que debe resolver a toda costa, ordenando que se cerrara la puerta de la casa con llave y ya no se sirvieran más comidas hasta que el misterio fuera resuelto.

Este viejo sabio, obstinado y tiranizado por su propia mente, que no duda en tiranizar de paso a los demás, ya que es un hecho claro en el discurso de Verne que el intelecto y la ciencia están por encima de todas las otras necesidades humanas, no dormirá, ni comerá, representando así este conflicto entre las necesidades fisiológicas del cuerpo y la necesidad de luz de la mente, como si ambas cosas fueran divisibles y la mente debiera prevalecer en todos los casos. Esta lucha se mantendrá hasta la extenuación, hasta la enfermedad y hasta la muerte si es necesario, pues las necesidades del cuerpo jamás vencerán en la obra de Julio Verne. Así contamos en Viaje al centro de la tierra con “El sabio”, uno de los personajes clichés de Verne.

 

Por otro lado tenemos al “aprendiz de sabio”; un personaje derivado de este que sirve como refuerzo y complemento; de esta manera entre ambos personajes conducirán todo el argumentario intelectual y científico de la obra.

Aunque los sabios en Viaje al centro de la tierra no son personajes de acción, se verán empujados de una escena a otra de forma vertiginosa, aunque eso sí, hasta la más leve decisión será sometida a a una argumentación intelectual y al rigor de una mente científica.

Por otro lado tenemos otro de los personajes arquetipo de Verne; una bella mujer tan preparada como el sobrino de Oto y tan válida como él o más para emprender el viaje a ojos de un lector actual, a la que sin embargo Verne decidió dejar sentada en el banquillo, posiblemente debido a la misoginia de la que se acusa al autor. Lo cierto es que ella misma decide que dicha aventura no es para ella y que los quehaceres del hogar la reclaman.

Viaje al centro de la tierra es una de las obras más imaginativas de Verne, en la que, a propósito de esa leyenda urbana según la cual fue un visionario que anticipó el futuro y que en realidad no tiene fundamento alguno, Verne trabaja la fantasía de la ciencia ficción, en lugar de la ciencia de anticipación; es decir, que prescinde de la realidad para presentarnos una fantasía con unas reglas cambiadas y un contexto adaptado a la necesidad de la obra.

Un ejemplo de este hecho es que a medida que los protagonistas evolucionan en su descenso hasta el centro de la tierra, la temperatura no asciende, sino que se mantiene cómoda y primaveral, como el hecho de que los personajes puedan acceder al interior de la tierra por un volcán y salir después por otro volcán en otro punto del planeta. Denota esto, junto a decenas de detalles de otras obras, como la mencionada en otro artículo; Viaje a la luna, una cierta candidez científica a pesar de sus conocimientos de gran aficionado que está muy lejos del pretendido papel de visionario y anticipador.

Este libro nos narra las aventuras que vive Alejandro, un niño de diez años, en un día lluvioso, en que todo amenaza con salir mal.
Nuestro pequeño amigo vive rodeado de temores infantiles que convierten cada día en una prueba de valor.
Sin embargo, cuando parece que ya nada puede ir peor, Alejandro vivirá la aventura más fantástica de su vida. Hará unos amigos muy singulares, hallará el camino para superar sus temores y descubrirá que con el poder de su imaginación todo es posible.

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