En Una broma extraña, La señorita Marpple, el particular Sherlock Holmes de Agatha Christie, que bien podría ser su alter ego, una prematura figura de empoderamiento femenino, es la encargada en múltiples relatos de resolver los misterios que se van presentando.

En esta ocasión se trata de resolver el caso de unos infelices sobrinos que no han heredado ni un céntimo de la herencia de su tío, como si este hubiera sido un viejo avaro, aunque sospechan que debe haber una gran suma de dinero en algún lugar de la vieja mansión que no consiguen hallar.


(En el podcast de arriba podrás escuchar el audiolibro de esta obra).

Sin hacer spoiler una de las claves del relato se encuentra en la afición de los antiguos escritores de novela negra por los acertijos, los textos encriptados y los mensajes ocultos, por lo que este relato se hallaría dentro de un grupo entre los que estaría, por ejemplo “El escarabajo de oro”, de Edgar Allan Poe, autor del que Agatha Christie se declaró admiradora. Tan solo sería necesario eliminar la parte macabra que definía al maestro del terror y dotar a Una broma extraña de cierta inocencia en cuanto a sus formas y su intención final.

Una broma extraña me recuerda también lejanamente al estilo de Julio Verne en lo que se refiere a la hipercaracterización de sus personajes, según la cual, por ejemplo, el carácter de un estudioso científico debía estar completamente englobado en el estricto ámbito de la ciencia, de modo que si fuera necesario no comerá ni beberá hasta resolver el enigma en el que se encuentra enfrascado. De esta forma, en Una broma extraña hablamos de un viejo aficionado a las bromas, para el cual, por definición, es más importante la broma en la que encierra un mensaje que el propio mensaje en sí.

Este detalle es el que hace de Una broma extraña una obra singular; el hecho de que en esta ocasión, Agatha Christie, que es una despistadora nata, nos despiste con este pequeño engaño entre un mensaje oculto dentro de la forma de presentarlo; la atención del lector se centra en la manera de hacerlo y al igual que un mago que ha escondido su naipe bajo la manga, nos sorprende después con lo que parece una consecuencia lógica pero imprevista.

No es que Una broma extraña sea una de las grandes obras de la literatura negra y de misterio, pero se trata de un relato corto, agradable y rápido de leer, de un estilo similar al de Los viudos negros, de Isaac Asimov, cuya lectura se agradece porque la consecuencia del misterio no es una solemne tontería, si no que rebosa ingenio y te hará sonreír, sorprendido por no haber averiguado tú mismo la solución al enigma.

 

It's only fair to share...Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin