Un día en horrorlandia es otro de los libros de la colección pesadillas que no leí en su día y que ahora estoy descubriendo con mi hija.  

Como ya he mencionado anteriormente esta colección me parece una introducción muy positiva y amable al género del terror. Suele usar las mismas mecánicas y hasta cierto punto el lector sabe que las historias terminarán bien.

Este es el primer libro que leímos juntos, con el que ella se inició en el género del terror y yo revisité esas sensaciones a través de sus ojos devorando las líneas y las páginas.

Elementos argumentales para el terror

Por una parte vemos cómo se muestra el gancho perfecto; un largo viaje familiar, un cartel de un parque de atracciones con entrada gratuita, un aparcamiento vacío y un inquietante mensaje con doble sentido: «prometo que no tendrás que preocuparte por tu coche».

Vemos cómo a menudo Stine tiene la necesidad de separar a los niños de sus padres para transmitir sensación de vulnerabilidad que de otro modo sería más difícil conseguir, ya que estos funcionan como un escudo. Por otro lado, cuando por fin se unen en el desenlace Stine trata de romper ese escudo haciendo sangrar al padre, lo que tiene un simbolismo terrible para el lector.

Otro elemento que llama la atención en Un día en horrorlandia es el hecho de que se encuentran en mitad de la nada, cosa que se hace ostensible durante la primera parte del libro, en la que conducían atravesando un erial. Además ahora el coche está estropeado y no es funcional. Se crea así una sensación de aislamiento que elude todo pensamiento de escapar del lugar.

Además de todo esto algo que siempre ocurre en esta colección son los giros dramáticos y demenciales que se producen constantemente, haciendo virar la historia hacia una u otra dirección dando a la historia una sensación de caos que provoca inseguridad en el lector.De la vida y la muerte

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