Vi The haunting 1999 en el cine cuando tenía dieciocho años. Esta película llegó en una década que recuerdo como de crisis en el género; la necesidad de explicar el misterio solía acabar con todo el interés y las cintas caían por su propio peso yendo de decepción en decepción a través de los títulos. Esta no fue una excepción. Ni si quiera en el cine, ni si quiera a una edad en la que todo te sorprende y te gusta más, consideré The haunting 1999 como una buena película.

Argumento

El planteamiento de la película es muy bueno, aunque hay que dejar claro que está basada en una película del mismo título del año 1963, que por cierto, considero bastante mejor. Ambas parten de la misma base aunque la versión del 99 se desarrolla en base a la fiebre por los incipientes efectos especiales por ordenador que se explotaron a niveles absurdos y con discutible calidad durante la década de los 2000, década en la que parece que nos creíamos demasiado modernos y sentíamos el deber de demostrarlo.

En The haunting 1999, unos pacientes que sufren insomnio se someten a una terapia en una mansión sin saber que en realidad van a ser sometidos a un estudio sobre sugestionabilidad y sobre todo sin saber que está encantada.

La acción transcurre por las noches, momentos en que la habitación de Eleanor parece querer comunicarse con una protagonista asexualizada y sin apego por el mundo real. Veremos cómo cada noche se avanza un poco más y cómo a medida que los personajes se van asustando más y más, Eleanor parece sentirse cada vez más a gusto.

De la vida y la muerte

Problemas de The haunting 1999

En mi opinión la cinta no funciona como historia de terror aunque eso sí, se puede considerar una interesante historia de fantasmas con un misterio que descubrir.

El principal problema que he detectado es que como la protagonista no tiene miedo en ningún momento de la película, en ningún momento transmite la menor inquietud en el espectador. Hay que tener en cuenta que el protagonista de una historia es el personaje, aunque no siempre lo consiga, destinado a hacer que nos sintamos identificados con él. Por lo tanto debería ser un personaje que sintiera lo que queremos transmitir al espectador, ya que de algún modo es el conductor del mensaje y de los sentimientos que queremos transmitir.

Por otro lado, en mi opinión, quizá nos hallemos ante el peor reparto de la historia para una película de terror; una actriz de acción, un actor de comedia y una actriz, la protagonista, incapaz de transmitir sentimientos.

Por último, el final de The haunting 1999 es sencillamente una locura absoluta en la que parece que se quería demostrar el nivel de avance en los efectos especiales, como solía ocurrir en los títulos de la época, en los que el director parecía preguntar a la empresa de efectos especiales, “¿qué podemos hacer? ¡Dámelo todo!”, sin considerar que fuera relevante y aportara algo al título o no.De la vida y la muerte

It's only fair to share...Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin