Guy de Maupassant es uno de esos escritores de los que inconscientemente siempre espero mucho porque su nombre está relacionado definitivamente con el de Lovecraft por su aporte al universo da fantasía y terror que el maestro del horror diseñó. Sin embargo, al igual que ocurre con todos los escritores del llamado círculo Lovecraft, no son él; cada uno tiene su estilo, sus motivaciones y su peculiar forma de entender la literatura de terror.


(En el podcast de arriba podrás escuchar el audiolibro de esta obra).

Quién lo sabe me recuerda por momentos a Lovecraft con lo que parece que será un relato cortante de terror materialista. Se describen escenas que sobrecogen al lector y le hacen avanzar con impaciencia en la lectura deseando saber más acerca del misterio que envuelve la situación del protagonista. Sin embargo, a medida que avanzas en la obra, toda esa expectación va decayendo y la obra va asemejándose cada vez más a alguno de los relatos de Chéjov, que parece esconder una reflexión social camuflada en el género del terror.

Personalmente me apasiona el terror puro y duro, es por ello que la escuela de Lovecraft  me parece apasionante. Ni si quiera Poe, del que Lovecraft se declaró admirador, maneja un estilo de terror tan puro, pues hasta él parecía encerrar en la mayoría de sus relatos una intención ajena a la del propio género  que muchas veces parecía ser una especie de queja social, como más adelante Chéjov, en una clave radicalmente distinta haría de forma declarada. Esta clase de literatura suele acabar tendiendo a una especie de humor irónico y negro que quizá sea el precursor del subgénero conocido como comedia de terror.

Quién lo sabe plantea algo que va mucho más allá de un poltergeist, algo que es tan grande que por un momento se vuelve aterrador, aunque ese clímax pronto se desvanece, da lugar al estupor y después a la curiosidad, ¿qué es lo que intenta contarme el autor? Y eso precisamente hace diferente esta especie de subgénero, que escapa de la formalidad planteada por el género puro del terror y entonces todo es posible, todo tiende al surrealismo, a la risa, a la reflexión o a cualquier otro motivo tan alejado del terror que unose pregunta cómo pudo haber empezado la historia allá y haberla terminado aquí.

 

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