La película Cargo, de netflix, es una extraña producción australiana sobre zombies. Andy Rose (Martin Freeman) intentará salvar a su bebé en un entorno apocalíptico al uso, en el que los zombies son parte de la ambientación y el mayor enemigo lo encontramos en el ser humano. Lo que a mi modo de ver hace extraña esta película es la incursión de los aborígenes australianos en un universo zombie, pues estamos acostumbrados a esta clase de ambientación en el mundo occidental, en nuestra propia cultura, y disfrutamos viendo cómo esta se desmorona. Sin embargo la inclusión de culturas tribales da un aspecto extraño a la cinta apocalíptica.

LA DIFICULTAD

El factor que deben superar los personajes de la película Cargo es la salvación del bebé. ¿Es posible asegurar su seguridad en un entorno tan hostil? Pero aún será más difícil con la desaparición de la madre y la infección del padre, que es consciente de que tiene el tiempo contado para poner a su hija a salvo antes de que él mismo se convierta en el principal peligro para ella.

EL SENTIMIENTO

En esta cinta el sentimiento está muy ligado a la dificultad. Dicen que uno es el protagonista de su propia vida hasta que tiene un hijo. Entonces pasa él a ser el protagonista de tu vida.  En la película Cargo se trata esta perspectiva de la vida, en la que la supervivencia del padre pasa a un segundo plano por la seguridad de la hija.

Esto no quiere decir que el padre tenga alguna posibilidad de curarse y que esta se vea comprometida por salvar a su hija. Las reglas del contagio zombie en esta película son las que todos conocemos. Me refiero a que en la película Cargo el padre no tiene tiempo para autocompadecerse. Se va embruteciendo, él lo sabe, se sabe perdido y sin embargo cada paso que da está encaminado a la supervivencia del bebé.

La película no ha sido ni mínimamente explotada a nivel sentimental, lo cual es una auténtica lástima, porque con ese argumento y esa dificultad parece que el Director Ben Howling lo tenía hecho. Sin embargo la obra pasa más bien por ser una película superficial.

APLICACIÓN LITERARIA

El argumento y la dificultad son muy interesantes. Recuerdan a The road, de Viggo Mortensen, mucho mejor cuidada que sí que sabe transmitir a la perfección ese sentimiento. En ambos casos podríamos hablar de “survival horror” como el género al que pertenecen.

Como escritor amante del cine y de las series de televisión, considero que todos ellos son formatos diferentes para contar historias. Cada uno de ellos se basa en un lenguaje diferente, con sus dificultades y sus ventajas. Por ejemplo, en el cine la imagen es muy importante y en literatura contamos con la fortaleza de la descripción. Los escritores podemos plasmar lo mismo pero tras una lente fantástica. Además el lector aplica su propia lente, de forma que la imagen recreada es única e íntima y contaremos con tantas imágenes de la misma descripción como personas la lean.

En ese orden de cosas, la película Cargo aporta un par de ideas muy buenas a tener en cuenta en la creación de un contexto literario. La primera es la definición de la mencionada dificultad. La visión de un personaje protagonista, no como el héroe, sino como el facilitador para el auténtico héroe, que es quien le sucede. En este caso el bebé. Así, el héroe no es más que un instrumento que se sacrifica y sirve a la consecución de un fin superior a todos y más allá de todo alcance.

La otra es la aparición de un elemento desconcertante y transversal, como son los aborígenes australianos. Es inesperado y parece que no pegan ni con cola. Casi da rabia verlos en una película de este género, pero luego dan un toque interesante a la cinta. Así en la película Cargo se funden dos mundos, aunque este hecho tampoco está demasiado bien explotado. La fusión de dos mundos que aparentemente no tienen nada que ver me parece muy interesante en la construcción de un universo literario nuevo.

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