Melmoth el errabundo

Melmoth el errabundo, de Charles Robert Maturin, es una de las obras más terribles que he leído jamás. Quizá sea porque lo hice en mi adolescencia y era más impresionable, pero recuerdo que más o menos desde la mitad de la obra hasta el final de la misma, casi todas las noches soñé espantosas pesadillas.

Es esta una de las obras en que aparece Lucifer, uno de los personajes más terribles de la literatura sobre el que hablo en el artículo “Lucifer el diablo” y en “Vampiros famosos y otros malos”.

En Melmoth el errabundo Lucifer es el artífice del mal, aunque no lo es directamente, sino  a través de Melmoth, un personaje que ha vendido su alma a cambio de la inmortalidad y ahora, afligido por haber dado la espalda a Dios y no formar parte del plan divino, trata de transferir su maldición a otra persona a través de un nuevo acuerdo.

A partir de esta maldición y de esta oscura intención, la obra muestra al ser humano desde un punto de vista esencialmente misantrópico. No es necesario en absoluto Lucifer para hacer el mal. El ser humano es sobradamente capaz de aterrorizar con sus actos. Así en Melmoth el errabundo Lucifer cede el relevo a la humanidad para que sea esta el origen del mal más absoluto.

Melmoth el errabundo, agobiado por su pacto con Lucifer, tratará de tentar a otros para que acepten su maldición a cambio de la inmortalidad. Melmoth se muestra por primera vez en la ciudad valenciana de Sagunto, riendo a carcajadas ante el paso de una comitiva fúnebre. Él no puede morir y su risa es amarga.

A partir de entonces veremos a un Melmoth el errabundo que selecciona a una presa y la empuja a los abismos de la desesperación para ofrecerle después la salvación y la inmortalidad a cambio de transferir su vinculación con el diablo. Así, de la mano de Maturin recorreremos lugares tan lúgubres como las mazmorras de la inquisición o un sanatorio mental.

Se trata sin duda alguna de la obra cumbre de la literatura gótica. Reúne todos los elementos importantes de este género, como los escenarios lúgubres y fantasmagóricos, la aparición del diablo y del mal absoluto, etc. Aunque es una obra pesada de leer para alguien no habituado a este género, también se trata de una de las mejores obras que se hayan escrito jamás.

En Melmoth el errabundo se describen escenas de una dureza atroz. Toda la obra te mantiene en vilo, apasionado, intrigado, pero profundamente herido por las palabras que lees. En uno de los casos, para ilustrarlo un poco, cuenta el narrador que observaba a través de su ventana unos disturbios que ocurrían en la calle, en los que, una multitud enfurecida apaleó a un hombre hasta convertirlo en una pulpa gelatinosa. Las manos del observador se crisparon de terror, agarrando la contraventana hasta casi romper sus falanges.

Personalmente siempre he considerado que la grandeza de un libro está en el hecho de que nos permite vivir otras experiencias, otras vidas virtuales de aventuras, de amor, de fantasía, de terror, etc. Los sentimientos de identificación con los personajes es mucho más vívido que en otros medios como el cine  el teatro porque todo lo que sucede se representa en nuestra mente a través de nuestros propios filtros y nuestra imaginación.

 

Crónicas de Valentia I. Que todos los árboles sean manzanos. Darion el Cartógrafo se embarca en un viaje oceánico con el fin de descubrir nuevas tierras para su rey, pero naufraga y alcanza la costa de Eternia, el mítico continente en cuya existencia nadie cree. Allí conocerá a Deesa, una traviesa hija de Gaya, la madre tierra. Ambos se enamorarán.
Mientrastanto Mekryk el trasgo se dirige con un ejército para someter a Eternia y a sus criaturas fantásticas. Se prepara la batalla entre los héroes de Eternia y los trasgos. ¿Será capaz Darion de proteger a Deesa y preservar su inocencia?

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