Lucifer el diablo

Si hay un personaje tanto en la literatura como en la vida real que merezca el honor de proclamarse el rey del mal o el príncipe de las tinieblas, ese es sin duda, Lucifer el diablo. Es una figura a la que todos, aunque sea en nuestro fuero interior tememos. Puede que no creamos en determinadas historias, puede que ni tan siquiera creamos en él abiertamente, pero solo, en la oscuridad y ante determinados estímulos, una fuerza ancestral tira de nosotros para ponernos a salvo.

Además de ser Lucifer el diablo, una figura muy instaurada en nuestro inconsciente colectivo, puesto              que ocupa uno de los centros fundamentales de nuestra cultura, es un personaje muy interesante mediante el cual se establece un debate filosófico en el cual el mal queda en parte justificado. Vemos cómo  Lucifer el diablo, parece buscar el bien a través del mal, o al menos que justifica el mal a través de complicados y enmarañados argumentos.

Esta idea se parodia en los Simpson con dos frases: “Si tu pueblo tuviera sed, ¿no le darías agua? Y si no tuviera sed de agua, sino de whisky, ¿no se lo darías?”. Otra serie en la que se parodia es en ¿Cómo conocí a vuestra madre?, cuando Ted quiere hacer una obra de caridad y Barnie le sugiere que pague un baile sexy en un club de estriptis a un mendigo, argumentando que el estado ya le daba techo y de comer y que también tenía derecho a disfrutar de una mujer.


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DE LA VIDA Y LA MUERTE

Uno de los personajes que aparecen en la obra De la vida y la muerte es Lucifer el diablo. Representa el engaño y la mentira; una idea amenazadora y siempre presente durante la obra. La idea de lucifer es la idea de la caída sin remisión. “-No te he engañado, sólo te he dicho grandes verdades enmarañadas con innumerables mentiras.”

Lucifer el diablo, se muestra en la historia, primero de una forma seductora y amable, para volverse después terrible y amenazadora. Emplea la mentira, la confusión y obra la fantasía en la mente del protagonista para jugar con él; con sus ilusiones y con sus esperanzas. El universo entero puede cambiar alrededor de su víctima sin que esta sea capaz de discernir lo que es cierto de lo que es falso. Es este el contexto del que se sirve para hacernos sentir desamparados, ganar nuestra confianza después y por último hacernos caer en la perdición más absoluta.

Lucifer el diablo, representa la confusión y el equívoco en nuestra vida. Incluso cuando estamos decididos en una resolución, esta podrá traernos consecuencias negativas si estamos equivocados. Esta es la obra del mal, la obra de Lucifer en nuestra vida en términos literarios. El error, en definitiva, a través de la mentira, para provocar nuestra caída.

De la vida y la muerte

MELMOTH EL ERRABUNDO

En la obra Memnoch el errabundo, de Maturin, Lucifer el diablo es el tentador que ha dado a un hombre, Melmoth una vida extremadamente prolongada a cambio de su alma. Aunque Lucifer el diablo, no aparece como tal en la obra, esta idea se nos sugiere desde el principio, en el que vemos a un Melmoth enloquecido que persigue a la muerte y se ríe de ella.

Vemos en esta obra cómo el protagonista pasa a ocupar el papel de Lucifer, asumiendo la figura de Lucifer el diablo, pues quiere pasar el contrato que le ata con el maligno a otra persona. Para ello se convierte en una auténtica pesadilla que los atormenta, que les coloca al filo de la desesperación a través de los actos más abominables, y aunque se muestra una naturaleza humana corrupta y podrida, a la hora de la verdad una luz en todos los hombres les permite discernir lo suficiente para negarse a firmar, aunque ello suponga la continuación de sus suplicios.

Es la idea del infierno en la tierra y el hombre representando al mal del que solo es responsable Lucifer el diablo, lo que provoca más pavor, porque lo reconocemos como algo real que ocurre en nuestra sociedad. Maturin describe, por ejemplo, en una de sus páginas, las manos crispadas de un hombre, cuyas falanges se aprietan prácticamente hasta ser quebradas, por su espanto al asistir desde su ventana a un linchamiento popular a un pobre hombre del que tan solo queda una masa irreconocible después.

De la vida y la muerte

EL DIABLO EN LA BOTELLA

En El diablo en la botella, de R Louis Stevenson, Lucifer el diablo, habita en una botella maldita que se llevará al infierno el alma de la persona que muera siendo poseedor de la misma. Sin embargo, mientras su poseedor viva, la botella le colmará de riquezas. El objeto parece sencillo de manejar; los personajes se sirven de él y luego transmiten el legado a otro, que cargará con la amenaza y con la riqueza hasta que colmado de preocupaciones busque de nuevo a otro para desprenderse de ella.

La interacción humana con ese objeto está sujeta a unas normas ineludibles, como el hecho de que el único modo de desprenderse del objeto es vendiéndolo a otro, siempre a un precio inferior al que se compró. Es imposible destruirla y deshacerse de ella de otro modo, porque Lucifer el diablo, siempre hará retornar la botella hasta su dueño, sin que este sepa explicarse cómo ha vuelto hasta él.

Pero Lucifer el diablo, siempre juega con ventaja. Siempre hay una trampa tendida para asegurarse una víctima. En este caso es sencillo; si bien al principio la botella la compraban hombres acaudalados por una fortuna a viejos temerosos, en el momento de la historia, la botella ha sido vendida por unos escasos céntimos. Al protagonista le repugna su presencia casi desde el primer momento y tratará de sacudirse su maldición. Durante el resto de la historia.

De la vida y la muerte

EL MONJE

En el monje, de Matthew G Lewis, Lucifer el diablo, sí aparece en escena para seducir a un virtuoso monje. Lo hace encarnando el cuerpo de una bella mujer que poco a poco le seduce hasta ocupar su lecho y hacerle pecar, momento en que le habrá dominado. A partir de entonces le arrastra de un crimen a otro en un delirio de maldad que acabará con su reputación.

La inocencia parece una de las formas preferidas para Lucifer el diablo, pues como decía al principio del artículo, este juega con el engaño y su presentación. Nos empuja a filosofar, a sopesar el mal de otro como un medio factible para alcanzar el bien propio, y así, lograr el gran objetivo que planteó a Dios antes de su caída: obtener para los hombres el cielo en la tierra.

Porque, ¿para qué hemos de pasar hambre y penurias si podemos vivir como reyes? Si existe la vida eterna y el paraíso, ¿por qué esperar hasta entonces para disfrutar? Entonces, si puedo disfrutar de una fortuna en vida, ¿por qué no iba a hacerlo, aunque eso supusiera la desgracia de otro? Ya se cuidará él de conseguir su paraíso en la tierra a través de otros medios.

Dios viene a decir que el pecado original nos separa del paraíso. Adán y Eva mordieron la manzana y fueron expulsados al mundo salvaje. Por ello, los demás, sus descendientes, manchados con su pecado, debemos limpiarlo y ganar el paraíso con nuestras obras. Sin embargo, Lucifer el diablo, viene a decir que eso tampoco fue para tanto y que el hombre debe reclamar el paraíso que le pertenece.

De la vida y la muerte

LOS CANTOS DE MALDOROR

En Los cantos de Maldoror, de Isidore Ducasse, escrita bajo el pseudónimo de El Conde de Lautreamont, es el propio autor quien asume el papel del diablo. Firmó como Lautreamont para hacer oposición al Conde de Montecristo, obra de gran fama en sus días. Lautreamont es el otro monte, es decir, el opositor a Cristo, luego Lucifer el diablo.

Es esta sin duda una de las obras más duras que se hayan escrito jamás. Se sabe que ha provocado graves conflictos morales en algunas personas, e incluso provocó el suicidio de una de ellas. Ya lo advierte Ducasse en su prólogo, a modo de advertencia. Su texto no es para cualquiera; solo algunos elegidos pueden llegar al fondo del mismo. La clave para ello es mantenerse al margen de la imagen que Ducasse trata de recrear en nuestra mente y tratar de llegar más allá de esta imagen que nos espanta para tratar de conocer al autor a través del texto.

En este libro Ducasse se esfuerza mucho en mostrar al ser humano como algo despreciable cuya sola existencia es un insulto insoportable. Asumiendo el papel de Lucifer el diablo, nos muestra las más grandes crueldades sobre la inocencia y se deleita en abrazar el vicio y la maldad extrema. Supone en su conjunto, quizá la obra de misantropía más terrible que se halla escrito jamás.

De la vida y la muerte

FRANKENSTEIN

Podemos entender en esta obra que Lucifer el diablo, es el propio creador de Frankenstein, desde una óptica especial, pues si entendemos que Lucifer el diablo no puede crear vida, sí puede, sin embargo, emponzoñar la obra de Dios. Ya el nacimiento de Frankenstein es muy siniestro, a través de pedazos de cadáveres, unidos y reanimados a través de la ciencia, para crear, sorprendentemente una conciencia inocente, pura y llena de luz.

Sin embargo, Frankenstein, de Mary Shelly, no puede hallar jamás la paz, pues con la apariencia de ser el propio Lucifer el diablo, puede representar, sin embargo, a la humanidad desamparada y ser su creador, a quien podemos confundir con Dios, en el mal absoluto, que sin ninguna piedad trata de destruir su obra.

De la vida y la muerte

MEMNOCH EL DIABLO

En esta obra, de Anne Rice, perteneciente a la saga de las Crónicas Vampíricas, Lucifer el diablo, se llama Memnoch y aparece como un ser encarnado más poderoso que Lestat el vampiro, contra quien lucha al principio de la obra sin que este pueda lastimarle en ningún momento, con el propósito de mostrarle su naturaleza divina. Sin embargo, más adelante volverá a aparecer de forma amistosa y le invitará a visitar el purgatorio, el infierno y por último el cielo.

La finalidad de Lucifer el diablo, en esta obra, queda en todo momento velada. Aunque supongamos cuál es su intención y que esta responde a la tradición de Lucifer el diablo, en la literatura, podría ser un error hacerlo, porque Anne Rice ya rompió algunas de estas tradiciones anteriormente y en cualquier caso, no afecta al desarrollo de la historia, dado que en todo momento, lo que se muestra como importante no es la realidad, sino lo que cree Lestat acerca de esta realidad.

Lucifer el diablo, tratará de hacerle ver que él es el bueno en la historia de la creación y que si bien Dios no es propiamente el malo, sí que es al menos, un personaje deshumanizado que ha olvidado el dolor de los hombres, porque ya no le interesan. Sencillamente, los que valgan entrarán en el paraíso y el resto serán destruidos. Sin embargo, Lucifer el diablo, se hace cargo de dirigir el purgatorio y el infierno con el fin de purificar las almas para que finalmente puedan acceder al cielo.

De la vida y la muerte

LA SEMILLA DEL DIABLO

¿Negarías a Lucifer el diablo,  aunque fuera tu propio hijo? Esta es la terrible cuestión que nos plantea Ira Levin en una obra que se caracteriza por la manipulación del embarazo de una mujer inocente con el fin de preparar el nacimiento del anticristo. La protagonista, al igual que la protagonista de Pactar con el diablo, se ve pronto encerrada y asfixiada en un universo falso, en una conspiración que todas las personas de su alrededor se muestran por mantener.

En este caso, Lucifer el diablo, es una entelequia. Podría incluso no ser real. Lo que sí es real es la manipulación que una secta satánica ejerce sobre la desdichada protagonista. Estas personas ocupan la clase más alta de la sociedad y su comportamiento y las posiciones sociales que ocupan son más que ejemplares y fuera de toda duda. Como servidores de Lucifer el diablo, se les atribuyen ciertos sutiles poderes que no dudarán en utilizar para lograr sus fines.

Al igual que en Pactar con el diablo, Lucifer el diablo, necesita seducir a alguien para derrotar a la mujer inocente a la que se enfrenta. En ambos casos es el marido quien cae el primero para tentarla después a ella a abrazar el mal renunciando a su propia identidad y entregándose al enemigo de Dios.

De la vida y la muerte

 EL EXORCISTA

EN El exorcista, de William Peter Blatti vemos una versión terrible de Lucifer el diablo. Quizá la peor de todas, ya que muchos de los que no creen en Dios ni en el diablo no dejan de reconocer en ella montones de elementos culturales que todos tenemos asumidos. Se trata de uno de esos mitos que pese a no creer, tememos que sean reales, puesto que todos hemos oído hablar historias sobre exorcismos, y aunque estas tampoco las creamos, nos asusta porque la fenomenología trasciende el mito y se muestra como plausible.

En esta obra vemos a Lucifer el diablo, como un personaje brutal y terrible. Nada de las sutilezas anteriores, ni la seducción, ni la inocencia. Toma por la fuerza lo que quiere y lo destruye, elemento que otorga un nuevo grado de terror, ya que en los anteriores casos, aunque Lucifer el diablo fuera irresistible, finalmente eran las decisiones de los otros las que les hacían caer. Parecía este el código por el que se regía el diablo, que te ayuda a caer pero no te empuja. Desde esa perspectiva nos creemos salvados porque basta con no caer, pero ante la brutalidad de El exorcista nos adivinamos perdidos a merced de un mal demasiado aterrador.

De la vida y la muerte

LA PROFECÍA

Si veíamos cómo en La semilla del diablo, una secta había corrompido el vientre de una madre para engendrar al anticristo, y esta pobre mujer debía luchar contra sí misma y contra lo que habita en su interior, para finalmente destruirlo o no hacerlo, imaginemos ahora un universo en que el anticristo sí que ha nacido y es un hecho. Este es el universo de La profecía, de Seltzer David.

Lucifer el diablo, encarna al anticristo, un niño al que veremos crecer desde su etapa de bebé. Su origen no puede ser más terrible, puesto que para nacer tuvo que morir su madre, despreciando así la maternidad y la obra divina. Además no decide nacer en el seno de una familia poderosa, sino su adopción. Al igual que el Conde de Lautramont, Damien es el opositor de Cristo. La venida al mundo de ambos desvela la naturaleza y el cometido de cada uno.

Es una historia difícil de afrontar para un autor. Ponerse en la piel del diablo encarnado y decidir su propósito, porque el propósito de Lucifer el diablo está muy claro en cualquier contexto, pero aquí no está tan clara la asociación directa entre Damien y Lucifer el diablo, ya que este más bien parece su instrumento o su creación.

De la vida y la muerte

PACTAR CON EL DIABLO

Como ya adelantaba anteriormente, pactar con el diablo, de Andrew Neiderman vuelve a la idea de Lucifer el diablo, como agente tentador y seductor. Al igual que en La semilla del diablo, una mujer inocente es acorralada por las acciones de un grupo satánico que tiene relaciones con el maligno, y al igual que en esa obra, este grupo se vale de la traición del marido para acabar con ella. Ambas historias pueden representar la persecución a la Virgen María por parte del diablo.

En el caso de Pactar con el diablo, este encarna el que en la sociedad moderna se ha convertido, posiblemente en un auténtico Lucifer el diablo, los abogados. Se dedican a defender causas sin importarles si son justas o no, enmarañan la verdad con innumerables mentiras y emplean la dialéctica con el fin de persuadir a un jurado, sin preocuparse en la investigación y la solución del caso; un claro reflejo de los tiempos en que vivimos.

De la vida y la muerte

VIDA DESPUÉS DE LA VIDA

Y llega el turno de la realidad. No todo iba a ser literatura. También podemos encontrar en nuestra sociedad manifestaciones, reales o no, de Lucifer el diablo, desde exorcismos, de los que no hablaré en este artículo hasta casos increíbles como los sucesos de Amityville, en que los testigos aseguran haber sufrido la presencia de Lucifer el diablo. Pero no voy a hablar de eso tampoco.

Voy a hablar de Raymond Moody, un prestigioso médico psiquiatra y licienciado en filosofía, que tras encontrar en su carrera profesional multitud de casos de personas que después de haber estado clínicamente muertas, han contado la misma historia; la vienvenida de familiares fallecidos anteriormente, un recorrido a través de un túnel, una secuencia con los sucesos de su vida, una luz inmensa y sobrenatural acompañada de una voz que se dirigía a ellos y les dice que aún no es su hora, etc.

Este profesor dedicó parte de su vida a la investigación de esta fenomenología, llegando a la conclusión, en su obra Vida después de la vida, que todas estas experiencias tienen una base real, que no pueden ser explicadas médicamente y que muestran otra realidad que no puede ser captada a través de nuestros sentidos.

Pero Lucifer el diablo, es lo que nos ocupa en este artículo y va a ser solo la parte de su obra dedicada al mismo lo que voy a tratar aquí. Moody se refiere al diablo a través de dos claras casuísticas que se producen, dedicando pocas páginas a ello porque trata de que su libro arroje esperanza en lugar de temor.

La primera manifestación de Lucifer el diablo a la que se refiere es al ascenso de las sombras. Describe el retornado a la vida cómo unas sombras terribles atraviesan el suelo pues están ascendiendo y tratan de atraparle, entre risas para arrastrarlo al infierno.

La segunda manifestación es una experiencia singular que contaba un niño de apenas tres años; vio la luz del túnel y cuando se dirigía a él una enorme figura se interpuso entre este y él, y con una voz horrible dijo “¡ya te tengo!” Él intentó escapar, pero finalmente como en el resto de casos se vio arrastrado de nuevo a la vida.

De la vida y la muerte

¿REALIDAD O FICCIÓN?

Independientemente de nuestras creencias, Lucifer el diablo nos provoca temor. Si es real o no es algo que nunca sabremos. Aunque creamos que es falso, una parte esencial de nosotros, la que nos hace temer la oscuridad u otros miedos que no son las fobias pero tampoco son el miedo a morir, que es visceral e incontrolable, esa parte de nosotros sospecha que es real y es eso lo que nos inquieta cuando vemos una película sobre exorcismos u otras igualmente extrañas e impactantes.

¿En serio crees que podrías escuchar la grabación de un exorcismo auténtico, con auriculares, en la soledad de tu casa y en a más completa oscuridad? Yo al menos no podría. El tema de  Lucifer el diablo, da para un interesante estudio del miedo, ¿verdad?

Lo que sí que es real en Lucifer el diablo, es la evolución que ha tenido como personaje literario desde sus primeras manifestaciones hasta ahora, y cómo ese personaje se ha ido adaptando a la idea que el hombre tenía en cada momento acerca del mal, como vemos en Vampiros famosos y otros malos.De la vida y la muerte

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