Mi hija con 9 años tiene una pequeña biblioteca en su habitación con más de 200 libros. Es una niña afortunada. Sin embargo fue muy distinta, pues hasta mi mayoría de edad no tuve más de 12 libros, por lo que leí cada uno de ellos muchas veces. Uno de ellos por citar alguno era El señor de los anillos, otro era Lestat el vampiro. Debo haberla leído al menos 8 veces y he disfrutado todas y cada una de las lecturas, puesto que es una obra genial que además de revolucionar la naturaleza del personaje vampírico, narra una buena historia como solo los maestros de la literatura son capaces de hacerlo.

Argumento

Lestat es un joven noble de Lincourt, de la campiña francesa. La historia empieza en plena edad media y parte de los prejuicios que ya conocemos sobre el final de esta etapa, en cuanto a que los nobles ya no tenían poder y añoraban la riqueza de la floreciente clase burguesa, mientras que estos ansiaban los títulos nobiliarios y sus vetustos castillos.

Lestat el mata lobos. Era conocido así por su valor, siendo la escena en que se enfrenta a una manada de lobos él solo, el momento de acción que más ha captado mi interés de toda la bibliografía de Anne Rice. La manera en que cambia de arma cuando agota la munición, cómo le rodean, cómo teme por su vida, pero lucha lleno de coraje hasta alzarse al fin victorioso y cubierto de sangre, es sencillamente emocionante.

Así debió parecerle a su mentor, o mejor dicho al vampiro que lo creó, porque en realidad le arrojó al mundo y no le enseñó nada; un antiguo vampiro que comparte con Lestat su poderosa sangre que en adelante le hará notablemente más fuerte que la mayoría de vampiros.

SENSUALIDAD VAMPÍRICA MÁS ALLÁ DE LOS LAZOS MORTALES

A lo largo de toda la obra de Anne Rice la sensualidad es muy importante. Los vampiros no pueden tener relaciones sexuales aunque por otra parte no les interesa. Sin embargo hacen gala de una enorme sensualidad con el llamado beso vampírico a través del cual la vida de su víctima desfila ante ellos, llegando a conocerla perfectamente y entre ellos se establece un vínculo placentero que supera de forma inimaginable a las relaciones sexuales.

El beso vampírico implica algo que va mucho más allá de lo carnal. La sangre es la vida y no existe nada más íntimo que la entrega o el robo de dicha vida. La víctima, vulnerable, cae rendida entre los brazos de vampiro, imbuidos ambos en un éxtasis que solo terminará con su muerte o si el vampiro desea compartir su don, con su entrada al llamado “jardín oscuro” de Lestat.

La sensualidad reside en la vulnerabilidad. Se habla de una entrega total a un desconocido que te tiene en su poder como el momento erótico más álgido que se puede llegar a alcanzar.

Sensualidad maternal

Es difícil reconocer que los momentos más sensuales provocados por Anne Rice sean tan poco convencionales. Hay que señalar que la autora es mucho más sensual que la famosa 50 sombras de Gray. Anne Rice sabe transmitir al autor algo que trasciende largamente a lo físico y nos enfrenta al sexo desde una perspectiva muy emocional y profundamente humana.

En la obra de Anne Rice hay momentos de sensualidad sublime capaces provocar la excitación del lector. Al igual que Hemingway hacía una descripción tan rica de los alimentos provenientes del mar, que casi podía olerlos y me provocaba el deseo de comerlos, ocurre algo similar con Anne Rice y el sexo, pues lo describe de forma tal y tan íntima que casi sientes estar allí y ser el protagonista de lo que está ocurriendo.

En el caso de Lestat el vampiro esta sensualidad prohibida se da entre él y su madre. Ella está enferma y él decide convertirla para salvarla y es a través del beso como él descubre toda la sexualidad de ella, sus anhelos y sus fantasías. Después se convertirán en una especie de almas gemelas solitarias, adicto el uno del otro, acurrucados, saboreándose una y otra vez, haciendo ver al lector que el cambio de naturaleza a la de vampiro ha acabado para siempre con el lazo materno para crear otro muy distinto.

La moral del asesino

Los vampiros viven con la permanente culpa de asesinar para mantenerse con vida, aunque esto va aún más allá porque la sangre para ellos no es solo un sustento sino que además supone una tentación irresistible, casi como una adicción, por lo que generalmente van a asesinar a muchas más personas de las que necesitarían para sobrevivir.

Salvo contadas excepciones como la del dulce Louis que se alimentaba de ratas para no dañar a ninguna vida humana, es frecuente encontrar vampiros que viven atiborrándose todo lo que pueden, causando en algunos casos estragos entre la población.

El código de Lestat

Aunque Lestat fuera descrito en “Entrevista con el vampiro”, sobre la que ya escribí en este blog, como una bestia sin corazón, la realidad es muy distinta, ya que Lestat es el vampiro con el que el lector se sentirá profundamente identificado, e incluso la propia Anne Rice se declaró enamorada de él.

Lestat por tanto tiene un código de conducta que impide que sea un monstruo, pues solo asesinará a delincuentes peligrosos, alimentándose y haciendo del mundo un lugar más seguro, como haría una especie de súper héroe oscuro y siniestro que se da baños de sangre con sus víctimas.

QUIERO SER COMO LESTAT

Lestat el vampiro es un personaje que enamora. Lo hace a cualquier edad, pero sobre todo en la adolescencia. Es como un eterno adolescente, con su complejo de héroe y afán de protagonismo, su pasión a flor de piel, su idea de la justicia y de lo que es bueno, su constante necesidad de construir un código de conducta que de sentido al universo y a su existencia.

 Lestat el vampiro reúne en definitiva todo lo que en algún momento hemos usado nosotros mismos para construir nuestra propia personalidad. A veces es caprichoso como un niño, otras valiente y adicto a una causa noble como un héroe, pero sea como sea Lestat siempre enamora.

EL CAMBIO DE RUMBO DE ANNE RICE

¿Por qué Lestat el vampiro contradice a “Entrevista con el vampiro”, que fue publicada antes? Es cierto que la visión que Louis da acerca de Lestat no tiene nada que ver con lo que después la autora afirmaría, por lo tanto Louis mintió en su famosa entrevista, como reconocerá en posteriores entregas. Lestat leerá el libro “Entrevista con el vampiro”, sí, se hace metaliteratura. Ese libro existe en nuestro universo y en el suyo porque fue escrito por el periodista que entrevistó a Louis. Tras leer el libro buscará a Louis para que le explique por el qué de tantas mentiras.

En cualquier caso hablamos de la razón metaliteraria por la que Louis mintió, pero para que él mintiera Anne Rice tuvo que dar un cambio de rumbo radical a lo que estaba haciendo, porque que Louis mintiera no estaba previsto y fue la vía de escapa de la autora para derivar las crónicas vampíricas en otra dirección.

Por un lado Anne Rice no contaba con el enorme éxito de la obra, que la catapultó al panorama internacional y la convirtió directamente en una persona rica. Por otro lado, escribiendo Lestat el vampiro profundizó realmente en la naturaleza vampírica. Con su primera obra Louis había intentado evitar dicha naturaleza, era la historia de un vampiro que ansiaba dejar de serlo.

Con Lestat el vampiro, como decía, la autora se sumergió en el universo vampírico y profundizó tanto en el alma de Lestat que cayó enamorada del personaje. Es por ello que Louis es un mentiroso y que Lestat es la figura inicial de toda la obra. Ha inyectado tanto la autora en este personaje que de hecho, cada vez que las crónicas se han alejado de él han perdido interés.

Valoración

Lestat el vampiro es sin duda una obra imprescindible para cualquier lector, independientemente de que le gusten o no las historia de terror y de vampiros. Lestat el vampiro habla del ser humano de una forma muy íntima y muy real. Hay que entender que los vampiros de Anne Rice no son monstruos, son el personaje a partir del cual la autora muestra la naturaleza humana.

Anne Rice a humanizado al vampiro y este es ahora más humano que tú y que yo, porque sus deseos, sus pasiones, su dolor y su placer son más intensos que los nuestros. Eso los convierte en seres más sensibles y de algún modo dan a Anne Rice el soporte para escribir historias muy humanas a través de monstruos de la tradición literaria ancestral.

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