La joya de las siete estrellas

Después de Drácula busqué algo parecido, igual de aterrador, de magistral, de atractivo. Creo que buscaba en realidad una segunda experiencia igual que la primera. Por supuesto nunca la encontré porque las cosas solo suceden una vez y Drácula jamás volvería a mí como la primera vez. Pero por el camino encontré La joya de las siete estrellas. La vi en una librería, leí la reseña y pensé “¡La momia!, es genial, ya he leído Drácula y Frankenstein y ahora solo me falta la momia y el hombre lobo para reunir a todos los monstruos” Ingenuo, ¿verdad?

 

ESTILO

Aunque no se trata de una novela como Drácula, la mejor obra epistolar de todos los tiempos, La joya de las siete estrellas sí que mantiene con ella algunos elementos básicos y propios de autor, que casi como con un sello de calidad impregna en sus obras. Hablo de las sensaciones que sutilmente hace deslizar suavemente; la sensación inquietante de misterio que en mi opinión alcanza su grado máximo en la habitación del egiptólogo Abel Trelawny, mientras Margaret y el abogado Malcom Ross velan su sueño.

La obra ve la luz en 1903, tiempo en que en Inglaterra la arqueología sufría un impulso que trascendió a artes como la pintura o la literatura.

PERSONAJES Y ARGUMENTO

La joya de las siete estrellas no tiene nada que ver con Drácula, ni con Frankenstein, y me atrevería a decir que no tiene nada que ver con monstruos. En esta obra, la magia es transferida a los humanos a  través de la joya, con la que pueden hacer revivir una planta marchita. En este caso es la acción humana claramente la responsable del misterio que se va a desencadenar después.

La historia comienza con una investigación policial. Un ataque al egiptólogo Abel Trelawny en una mansión londinense. Sin embargo, poco a poco se desentrañarán elementos que convertirán a La joya de las siete estrellas en una inquietante obra de terror. Finalmente, Trelawny, al despertar cuenta a su hija y a Malcom sus intenciones; resucitar a la reina Tera.

Malcom Ross, personaje enamorado de Margaret, es el encargado de narrar la historia en La joya de las siete estrellas. Su experiencia como personaje ajeno a la familia y la omnipresencia de Tera, a lo largo de toda la obra, le otorgan un aroma de misterio difícil de olvidar.De la vida y la muerte

PRACTICABILIDAD Y RECOMENDACIÓN

Se trata de una obra al estilo Bram Stocker. Si te gustó Drácula, te gustará La joya de las siete estrellas. Bram Stocker sabe crear un ambiente de misterio que impregna profundamente la obra. En todo momento tendrás la sensación de leer una gran obra en pequeño formato (para bien o para mal el libro durará poco en tus manos).

No se trata de una de las grandes conocidas del género y no hay tantas referencias a ella como a las otras. Sin embargo es una lectura muy recomendada; es una oportunidad para ver otro aspecto de Bram Stocker como escritor. Por otro lado, la obra, y concretamente su final, dejan huella en el lector.De la vida y la muerte

El protagonista de esta historia vive sin memoria. Cada vez que despierta olvida lo vivido anteriormente. Vive en una mansión siniestra con la única compañía de un ama de llaves que le recuerda la idea más horrible del mal, mientras le atormentan horribles pesadillas.

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