Vi La guerra de los mundos cuando era un niño. En los años 80 y principios de los 90 se hacían muchas reposiciones del cine de los 50. Supongo que tantas como se hacen ahora de los años 80, que están tan de moda. Entonces la generación que dominaba el mundo era la de mis padres, que añoraba la década del cine en blanco y negro. Sin embargo hoy, la generación del nuevo siglo habrá visto el remake de 2005, del que ya hablaré, sin saber que está basada en una de 1953.

La guerra de los mundos pertenece al género de ciencia ficción aunque en cierto modo también pertenece al género bélico que tan en auge estaba en aquella época. No parece una película pacifista, sino más bien una especie de exaltación de la guerra, una forma de asombrar al espectador con algo más grande de lo que nunca hubiera visto. La primera guerra mundial enfrentó a los principales países del mundo, la segunda enfrentó al mundo entero y puso en juego una tecnología inaudita, pero esta, la guerra de los mundos es mayor aún porque enfrenta a dos planetas distintos y pone en juego la tecnología con la que usted aún no puede soñar.

Estilo

Algo característico y gracioso del cine de esta época es que vemos cómo a menudo los actores son incapaces de ponerse en situación dramática. Por ejemplo, en Ultimátum a la tierra de 1951, de la que hablé hace poco, cuando el soldado entra en la habitación para comunicarle algo al protagonista, no entra tranquilo y se alarma porque no está, sino que entra ya exaltado, gritando y corriendo porque él (el actor) sabe que el protagonista no va a estar. Esto no es un problema de interpretación, sino de dirección que al fin y al cabo es quien marca los registros que han de haber en cada momento. No sé si forma parte de una ingenuidad cinematográfica o si eran recursos expresivos escogidos para una sociedad ingenua.

En La guerra de los mundos vemos una cosa similar. Un grupo de personas está viendo por primera vez una nave espacial y no parecen personas que están viendo una nave espacial, sino actores que están tratando de interpretar algo que no saben muy bien cómo sería expresivamente. Esta sensación se acrecienta mucho más cuando actúan varias personas juntas porque vemos cómo cada uno lo hace con su propio tono e intensidad, de manera que no parece que todos estén presenciando lo mismo o que no otorguen todos la misma gravedad al fenómeno.

Ciencia ficción de batalla

Al principio de la película una voz nos explica que los marcianos querían marcharse de marte y que pensaron en todos los planetas del sistema solar. Según esa explicación los marcianos debían de ser tontos, si primero valoraron los pros y contras de mudarse a Plutón y así planeta a planeta hasta que vieron la tierra y uno dijo “caramba”.

Por otra parte, la manera de aterrizar de las naves, estrellando su tecnología sobre la tierra como meteoritos es un tanto primitiva, lo cual, teniendo en cuenta que la película se estrenó 13 años antes del aterrizaje del hombre en la luna, explica que no hubiera mucho conocimiento al respecto. En este sentido La guerra de los mundos recuerda un poco a las novelas de Julio Verne sobre especulación científica. Él narraba un viaje a la luna en un proyectil con forma de bala que es disparado desde un cañón gigantesco en la tierra.

Otro detalle entre sobre la ciencia ficción de clase b de la película es que el momento en que la energía eléctrica se detiene en el mundo se detienen hasta los relojes de cuerda, cosa que también ocurrió como conté hace poco en la mencionada Ultimátum a la tierra de 1951.

Los roles sexuales

Esta película es una representación perfecta de los roles sociales de los años 50 que más adelante los hombres y las mujeres transformaron durante los años 60 y 70. El hombre debía ser fuerte, resolutivo, protector y sabio porque debía ser el líder que tomara las decisiones en la familia. La mujer debía ser dulce, sumisa, mediadora y tranquila. Más adelante, como decía, los hombres y las mujeres lucharon socialmente hacia la androgenización, de modo que los roles sexuales terminaran para siempre para encontrarse en un punto medio de forma natural.

Así vemos como en La guerra de los mundos ella siempre va a estar muy mona, con su peinado y su maquillaje perfectos, la manicura impecable y absolutamente limpia. Además duerme entre los brazos de él con una dulce sonrisa en un escenario del fin del mundo. Él sin embargo está algo sucio y su ropa algo descompuesta, tampoco demasiado, porque es el héroe que lucha y que resuelve la situación.

Ella a pesar de tener estudios científicos también ve su papel relegado al de servir cafés y bollería a los hombres y lo hace de buen grado. Él sin embargo es quien hace las observaciones inteligentes y quien parece en todo momento que puede aportar la solución al problema.

Causus belli

Los marcianos han matado a algunos hombres, pero falta algo más para justificar la agresión humana, ya que la película pretende contarnos una historia de guerra. El argumento necesitaba un causus belli poderoso para que no quedara la duda de qué hubiera ocurrido si alguien sensato hubiera tratado de parlamentar con los marcianos. Este causus belli se dará cuando el cura se acerque rezando hasta ellos para morir ante todos. Es el momento en que se esperaba que el espectador de los años 50 apretara los dientes deseando venganza contra los marcianos.

Vida en marte

La historia que narra La guerra de los mundos aunque hoy en día no lo parezca estaba en cierto modo respaldada científicamente, dado que en los años 50 la propia comunidad científica reconocía que podía haber vida en dicho planeta. Gran parte de la culpa la tuvieron unas observaciones astronómicas de unas líneas sobre el relieve que parecían discurrir desde los polos hasta el ecuador.

Estas líneas parecían labradas. Se especuló con que Marte, helado, había obligado a sus habitantes a trasladarse a las zonas más cálidas del planeta y que habían labrado la tierra para crear cauces artificiales y así llevar el agua hasta los nuevos asentamientos. Más adelante se descubriría que estas líneas son del todo naturales y que la calidad de los microscopios del momento influyó en la mala interpretación de la vista.

La película se basa precisamente en esto. Si esto fuera cierto, los marcianos desesperados habrían buscado un planeta cercano al que mudarse y utilizaron todos sus recursos para intentar invadir la tierra en un último intento desesperado por sobrevivir.

Valoración

La guerra de los mundos es una película muy interesante porque es un reflejo perfecto de la sociedad de los 50; los roles sexuales, los roles sociales y las especulaciones científicas del momento. También es una muestra del espíritu belicista del cine de la época, que produjo muchos títulos aunque pronto la tendencia cambiaría hacia un movimiento pacifista global que ya no se detendría, de modo que hoy en día la educación para la paz es fundamental en cualquier currículo educativo de los países occidentales.

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