La debutante, de Lola Beccaria es una obra donde se muestra de forma magistral cómo un antagonista odioso, patético y aborrecible puede mantener la tensión de la historia y el interés en la misma a lo largo de toda una novela. La autora nos describe a una especie de antítesis del yo, en el que sin embargo hay mucho de la propia escritora.

Nuestra antagonista, La debutante, una mujer profundamente misántropa y amargada, que trabaja en los archivos del registro de la propiedad, disfruta mortificando a los clientes que acuden en busca de documentación. Harta de esta existencia, en un momento dado, decide dar la vuelta a su destino planificando un crimen que le facilitará una fortuna. Ella misma se define como una marimacho desagradable y déspota.

ESTILO

Algo muy llamativo en el estilo de La debutante, es el uso de las descripciones. Creo que si Lola me describiera como a alguno de los personajes de la novela me deprimiría tanto que saltaría por la ventana. Sin duda Lola conoce bien qué ocurre en los ambientes cerrados y malsanos de muchas empresas privadas, porque solo puede describirse de una forma magistral algo que se ha vivido. Personalmente me he sentido muy identificado con sus opiniones sobre las distintas figuras de una oficina cuyo liderazgo y organigrama está muy mal dirigido.

LA EMPRESA TRADICIONAL

Lola nos habla de que en cada empresa hace falta un mediocre, y que la existencia de este está protegida si no promovida por el jefe, quien le necesita para hacer todo el trabajo sucio. Este mediocre es un infeliz sin posibilidad real de ascenso, que sin embargo se siente muy cerca del jefe, que le entrega su vida a él y a su empresa, que cree que el peso del mundo descansa sobre sus hombros, trata con tiranía a los que están por debajo y con adulación al jefe, como en una relación amorosa disfuncional.

Este mediocre cree que todo depende de él, que los problemas se resuelven gracias a su intelecto superior, que los demás son inútiles, incluso el jefe, a quien a veces trata de forma condescendiente, y sin embargo es un completo inútil, improductivo e inservible. Pero su utilidad para el jefe no está en su productividad, sino en su capacidad de evitar la gestión del equipo de trabajo al jefe.

Otro de los mediocres en La debutante, es el que va de intelectual y que curiosamente pone cara de subnormal profundo cuando intenta concentrarse. Este desprecia a todos sus compañeros; es también un infeliz amargado y solo puede conectar con otros infelices en la empresa.

Está también el chivato inútil que no sirve para nada más que como espía y como elemento de discordia. No tiene nada que hacer pero sí muchos motivos para sentirse agradecido. En mi caso, conocí a uno, rescatado por mi jefe del proyecto hombre, que se dormía en el trabajo, y cuya productividad era cero. Sin embargo, el jefe podía pasar por su casa y recogerlo para llevarlo a la oficina a cualquier hora del día o de la noche, ya fuera domingo o festivo. A él y a la mediocre de la empresa, una mujer maloliente porque apenas tenía tiempo para dormir y mucho menos para ducharse. Los dos juntos no sumaban medio trabajador, pero como en La debutante, ambos se creían indispensables y al jefe le servían porque le permitían ser tan tirano como él deseara.

La debutante, es en líneas generales, como estamos viendo, una obra profundamente pesimista en cuanto a las relaciones laborales y las relaciones humanas. Describe un modelo de empresa característico de nuestro país, manejado por grandes hombres incompetentes con mucho dinero y poco talento, que han preferido tener a sus trabajadores diez y doce horas diarias frente al ordenador aunque su rendimiento y su ánimo fueran nulos y su odio al jefe y a la empresa cada vez mayores.

Define a la perfección un modelo del que también se habla por ejemplo en Mujer sin blanca soltera busca. Es más importante el tiempo que el trabajador pasa en la empresa que el propio trabajo que desarrolla y como dice Montserrat en su novela, primero se hablaba de esclavos y ahora de empleo precario. Ese modelo de empresa en el que el trabajador vive en la oficina y pasa la mayor parte de su tiempo con otros trabajadores crea este tipo de estereotipos laborales y esta clase de mediocres como se describe en La debutante.

TERRENO SPOILER

Si te adentras más allá de estas líneas desvelaré detalles sobre la obra, pero nunca su final. Tal vez no quieras que te los cuente, aunque yo lo he considerado fundamental para escribir una buena reseña. Si deseas continuar, ahora empieza lo interesante. ¿Estás preparado?

LOS PERSONAJES

Su amiga Amanda, es una dictadora que ha entregado su vida a la empresa y al jefe. Es una mediocre, igual que la protagonista de Su amiga Amanda, es una dictadora que ha entregado su vida a la empresa y al jefe. Una tirana déspota y desagradable que cree que la empresa se mantiene en pie gracias a ella y cuando sale del trabajo sigue tan amargada como siempre. Pasa las tardes sentada en un banco con la protagonista quejándose de su jefe, de sus compañeros, criticando y vomitando  maldades.

La protagonista participa poco en la conversación. Simplemente le resulta agradable permanecer allí, en compañía aunque a veces ni la escucha y de paso alimenta la vanidad de la otra, que parlotea sin parar pero jamás escucha.

De pronto irrumpe Dánae, la tonta de La debutante. Su novio se ha suicidado porque un funcionario le ha robado la patente de un invento, otra muestra de la voraz crítica de Lola al modelo de empresa tradicional español. Dánae es inocente y coja. Alimenta la vanidad de Amanda y se convertirá en el elemento clave sobre el que se apoyará la trama para dar la vuelta al clima estático y viciado en el que la historia estaba estancada.

LA ESPECULACIÓN INMOBILIARIA

Todo esto ocurre cuando a Dánae se le escapa una información confidencial acerca de un centro comercial que van a construir en una zona no urbanizada de la ciudad. Es el momento en que la protagonista va tejiendo un plan para apoderarse de una de las propiedades que más tarde se revalorizarán. La forma de apoderarse de este terreno es el crimen que se describe en La debutante.

RECOMENDACIÓN

La faceta que más me ha gustado de la obra ha sido la descripción tan real y tan mordaz del ridículo modelo empresarial tradicional. En todo momento odiarás a la protagonista, y la certeza que ya desde el principio da acerca de que finalmente consiguió su propósito, no te ayudarán a digerir ese sentimiento de rechazo. Sencillamente es una obra en la que el malo gana y lo sabes desde el primer momento.

El malo es aborrecible y no tiene castigo al final, aunque se advierte que es bastante castigo para esta clase de personas el mero hecho de soportarse a sí mismas toda la vida. La descripción de estas personas, los mediocres, es sublime. Lola Beccaria despliega una gran capacidad en esta novela. Realiza una caricatura abominable y monstruosa sobre la sociedad en que vivimos y que por fortuna se está transformando en otra cosa más moderna y más humana.

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