La ciudad vampiro

La ciudad vampiro, de Paul Feval es una sorprendente obra que trata la figura del vampiro de una forma diferente a como se ha venido haciendo después. Si, sí. He dicho después, porque La ciudad vampiro es anterior a la propia Drácula. Por lo tanto, aquí no vamos a ver vampiros románticos, ni afeminados, ni fosforescentes.

Los orígenes del vampiro están en algunos mitos de la Europa del Este, en los que los muertos se levantaban tras su funeral y volvían a casa para comerse a sus familiares. Pues bien, La ciudad vampiro se encuentra en algún punto entre este comienzo del mito y la obra Drácula. Es decir, los vampiros son auténticos monstruos desalmados, pero ya han absorbido algunas características humanas. Este proceso no terminaría hasta la transformación completa. En nuestros días un vampiro ya es más o menos un humano con más humanidad que nosotros mismos.

De la vida y la muerte

ESTILO

Parece que Paul Feval quiso, en su momento satirizar la figura del vampiro, que junto a otros monstruos se ponían de moda en las representaciones artísticas de finales del siglo XIX (Drácula vería la luz poco después). Hablamos de una época en la que el ocultismo estaba de moda. La ciudad vampiro está escrita en un estilo gótico y surrealista.

Feval pretende dar a La ciudad vampiro tantos giros y tan pronunciados durante el desenlace que si no prestamos atención es muy fácil perderse y tener que volver atrás para ver qué ha ocurrido. Es el aspecto surrealista lo que nos despista. Por ejemplo, podríamos haber matado al malo de la obra en nuestra novela y en la escena siguiente él aparecer como un personaje al que nadie conoce para volver a participar en la obra.

Hay que contar también que Feval utilizó en La ciudad vampiro, la sátira también como lo hace Julio Verne. Los libros de este a menudo empiezan como un chiste: “esto era un español, un inglés, un francés y un americano…” Y satirizaba a cada uno de los países; los españoles éramos vagos, los ingleses imperialistas y los americanos unos locos irreflexivos. Decía que si tres ingleses naufragaran en una isla desierta, lo primero que harían sería elegir al primer ministro y al parlamento, y que si vieran un pedazo de tierra emergiendo del mar, enseguida pondrían el pabellón inglés para la gloria de la reina. Pues bien, Feval hace algo similar. Dice frases como: “El señor Goetzy bebía tanto como una campesina inglesa”, o como: “Merry Bones se perdió en la llanura porque la cabeza de un irlandés es como una veleta”

De la vida y la muerte

PERSONAJES Y ARGUMENTO

Uno de los elementos más curiosos de La ciudad vampiro es que la protagonista es Ann Radcliffe, una de las autoras de novela gótica más importante de Europa. Incluso hace referencia a la novela que ella escribirá después de esta aventura: Los misterios de Udolfo. En La ciudad vampiro, Anne se enfrenta junto a sus sirvientes al señor Goetzy, un terrible y cruel vampiro.

Los vampiros en La ciudad vampiro son muy particulares. Para empezar, tienen una especie de aguijón en la punta de la lengua en lugar de colmillos para desgarrar. Cuando beben la sangre de alguien hasta matarlo se apoderan de su vida y lo incorporan, como decía el propio Feval “a su mecanismo”. Este mecanismo es una especie de sistema mediante el cual, cada vampiro controla a sus víctimas y puede manejarlas a su antojo. Puede transformarlas en animales e incluso en estatuas o en una especie de ghouls que le obedecen ciegamente y que pierden todo recuerdo de su vida anterior.

Por otra parte también hay que decir que cuando un humano derrota a un vampiro este pertenece al humano del mimo modo que pertenecería este al vampiro si este le chupara la sangre, pero, advierte Feval, es algo que no se conoce porque no son frecuentes los casos en los que un hombre derrote a un vampiro.

Tanto los vampiros como los propios ghouls pueden duplicarse, haciendo mucho más complejo este sistema del que hablaba, de modo que un vampiro con diez víctimas incorporadas, en un combate puede representar enfrentarse a veintidós criaturas.

Si apartamos de la escena a Anne, Merry Bones sería sin duda el héroe de La ciudad vampiro. Él solo se enfrenta a todos los enemigos que la situación requiera, siempre de forma surrealista. Los terribles porrazos que le caen en la cabeza rebotan como si esta fuese de metal y con su increíble fortaleza los reduce a todos.

También hay que destacar, cómo no, el lugar que da nombre a la novela La ciudad vampiro, o como la llama el autor Selene, aunque los propios vampiros la llaman el sepulcro. Esta ciudad parece estar en un plano dimensional diferente y no siempre se puede acceder. Algunos la ven como una ciudad normal y otros como un cementerio gigantesco. En ella viven los vampiros junto a sus ghouls y es donde vuelven los para curarse.

De la vida y la muerte

PRACTICABILIDAD Y RECOMENDACIÓN

Lo que me parece más importante de La ciudad vampiro es la visión con que Feval nos muestra a los vampiros. Me parece muy interesante ese aspecto en su evolución literaria, aunque claro está, hay que considerar que hablamos de una obra surrealista. El propio surrealismo es un elemento interesante en la obra, y aunque no es lo que suele buscar un lector de novela gótica, está bien trabajado.

Si te gustan los vampiros no debe faltar este título en tu colección. Es raro y especial y supone un momento importante en el desarrollo de esta figura literaria desde sus orígenes en la antigua Europa del Este, hasta la actualidad. La progresiva humanización del vampiro debía pasar necesariamente por un estado en el que, aunque es un ser feroz y desalmado, es capaz de moverse en la corte, engañar y seducir. Esa imagen de vampiro es la que veremos en La ciudad vampiro.De la vida y la muerte

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