La casa del juez es una obra con la cual siempre me he sentido muy identificado, quizá por el hecho de ser estudiante, pues lo he sido toda la vida y lo sigo siendo. También por la necesidad del protagonista de buscar un encierro para poder estudiar sin distracciones una pequeña temporada. Como estudiante, cuando he tenido contenidos enormes que asimilar también he añorado un retiro temporal a algún lugar en el que no existieran las distracciones.

De algún modo pienso que también está presente en la obra el tema de la procrastinación, común en la vida del estudiante al menos durante la adolescencia, que consiste en la distracción y la evasión del estudio. El famoso “ya lo haré después”; “hoy no voy a estudiar pero voy a organizarme y mañana empiezo”, etc. Todo esto está aquí presente de alguna manera empleando a las ratas como el elemento distractor, no porque las ratas posean ese simbolismo en la obra ni porque Bram Stocker lo haya querido así, sino simplemente es algo que la lectura de la obra me sugiere.

De algún modo pienso que también está presente en la obra el tema de la procrastinación, común en la vida del estudiante al menos durante la adolescencia, que consiste en la distracción y la evasión del estudio. El famoso “ya lo haré después”; “hoy no voy a estudiar pero voy a organizarme y mañana empiezo”, etc. Todo esto está aquí presente de alguna manera empleando a las ratas como el elemento distractor, no porque las ratas posean ese simbolismo en la obra ni porque Bram Stocker lo haya querido así, sino simplemente es algo que la lectura de la obra me sugiere.

Leí La casa del juez durante los primeros años de mi adolescencia, cuando empezaba a descubrir la literatura de terror, y ahora, reencontrándome de nuevo con ella me ha parecido igualmente muy perturbadora la imagen del juez con la soga, interponiéndose entre el pobre Malcomson y la puerta que podría significar su escapatoria.

Esta obra tiene muchos elementos de la literatura gótica; una arquitectura vetusta y antigua, una leyenda familiar, una historia de fantasmas y la elección de unos animales nocturnos como las ratas como portadoras del terror.

Veremos como La casa del juez parte de la premisa de que el joven Malcomson no actúa al respecto de lo que está ocurriendo a su alrededor como lo haría cualquiera de nosotros. Hay algo de irreflexivo y de temerario en sus decisiones que le irán empujando grado a grado hasta el desenlace. Este elemento también es bastante típico en la literatura gótica; el destino del protagonista parece premarcado e inexorable. No podrá evitarlo porque ya está escrito y por ello no lo intenta; simplemente, como un maestro de ceremonias nos va a mostrar el pequeño universo en el que se desarrolla el argumento de terror. Esto, por un lado provoca cierta angustia en el lector, que con todas sus fuerzas desea que el protagonista tome decisiones distintas, y por otro lado transmite esa sensación de relato decimonónico, poco ágil y poco realista en lo que respecta a los elementos no sobrenaturales.

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