Extraños en un tren es una historia clásica, una piedra más en esa construcción que muchos autores han buscado acerca del crimen perfecto. A pesar de ser del año 51 tuvo muchas reposiciones durante la década de los 80, cuando yo la conocí. Es difícil decir que es una de las obras maestras de hitchcock básicamente porque todas lo fueron, de hecho sus películas son tan buenas argumentalmente y su producción en su momento fue tan vanguardista, con el juego de la cámara, con el ángulo, con lo que vemos y lo que el plano no nos permite ver, que siguen siendo perfectamente visibles en la actualidad.

Personajes principales

El antagonista de esta historia se llama Bruno Anthony, un personaje muy elocuente y con muchas habilidades sociales que sin embargo, pronto veremos que está desequilibrado, que no tiene escrúpulos y que es en general un hombre muy peligroso. Por lo visto tiene en mente poner una bomba en la casa blanca hasta que una necesidad más acuciante reclama su atención; su padre quiere ingresarlo en un sanatorio mental y él hará lo posible por evitarlo.

Este es el momento en que aparece Guy Haines, un famoso tenista cuyo problema es que no puede casarse con su actual pareja porque su mujer no acepta el divorcio. Es el famoso momento en que Bruno le ofrece un intercambio de asesinatos e insiste en ello importunando claramente a Guy, que finalmente le dice “claro, claro” y le despide con una palmada en la espalda y una expresión de alivio sin saber que sus inocentes palabras serán el detonante del desastre.

Estilo

Como he dicho antes hitchcock aporta elementos expresivos y narrativos revolucionarios para la época, haciendo valer esa máxima en el cine según la cual es más inquietante lo que no se ve que lo que vemos En este caso Extraños en un tren presenta algunos recursos muy interesantes, como el suspense que se genera cuando las barcas de Bruno y su víctima entran en el túnel, en la feria, pero la cámara queda fuera. Sin embargo capta las sombras y vemos cómo la sombra del asesino y la de Myriam se aproximan cada vez más creando un suspense insoportable.

El propio asesinato provoca una sensación de asfixia al espectador. Las manos del asesino cierran la garganta de ella y su expresión de terror se eterniza en largos segundos tratando de exhalar un grito que finalmente no puede escapar de su garganta, muriendo en la más completa soledad aún rodeada de gente. Esta escena provoca, como he dicho una cierta sensación de asfixia viendo que la salvación está muy cerca pero esta no llega y el tormento de la víctima se eterniza.

Por otro lado me llama mucho la atención la expresividad física de Bruno. Es maravilloso ver hasta qué punto Robert Walker, el actor que da vida al maníaco es capaz de sugerir sutilmente  dicha naturaleza con cada pequeño detalle de expresividad de su cuerpo. Transmite en todo momento que es una persona normal aunque al mismo tiempo provoca una nota inquietante.

Aislamiento del héroe

Se trata de un recurso de tensión que se da en Extraños en un tren. Guy sabe que es inocente, pero si acude a la policía arruinará la reputación de la familia de su actual pareja, metida en el mundo de la política, por lo que decide aislarse con su problema y tratar de resolverlo con sus propios medios, cosa que dará tanto poder a Bruno que el viaje del héroe será verdaderamente difícil. Este es el elemento que da auténtica vida al título, porque le da una verosimilitud muy consistente, hace parecer culpable al protagonista dándose a su vez el ingrediente del héroe perseguido por el bien y por el mal.

Madre sobreprotectora

Un elemento odioso a mi modo de ver; la madre que protege al hijo asesino hasta el final e incluso de ser necesario adivinamos que le justificaría. Es algo que estoy cansado de ver en nuestra sociedad real porque ocurre y que el maestro ya narró en Extraños en un tren.

De algún modo podemos inferir que tan responsable es la madre de los crímenes del hijo como él mismo. Si volvemos la vista atrás descubriremos al padre de Bruno discutiendo con ella, tratando de hacerle ver que necesita ser internado en una institución. La madre es la que le mantiene a salvo de la curación, la que mantiene libre al asesino y la que le da soporte.

El papel de la mujer

Hablar del papel de la mujer en una película de los años 50 parece ventajista y moralista. No pretendo que lo sea en absoluto. En mi opinión hablar del papel de la mujer en la sociedad es hablar de la sociedad misma, de la estructura familiar, de los valores y de las motivaciones de una época.  En este caso, en Extraños en un tren vamos a ver a una mujer sumisa propia de la época, la actual novia de Guy, que es astuta y que poco a poco va a ir atando cabos hasta que finalmente va a exponer sus sospechas a su pareja y se va a someter dócilmente a la manera en que él decide que ha de tratarse el asunto.

Por otra parte tenemos a Myriam que es básicamente una guerrera que no va a permitir que Guy se salga con la suya. A este personaje se le representa como una mujer fea con gafas de culo de vaso y en cuanto a su personalidad, prácticamente una bruja, que desafía a Guy, le roba y se va al parque de atracciones con dos amigos, de forma casi indecorosa. Tras ello será asesinada y me pregunto si en el fondo no puede extraerse alguna conclusión entre la actitud de una, de la otra y la recompensa que obtiene cada una.

Valoración

Extraños en un tren sería una comedia de enredo perfecta si no fuera porque no es comedia, ni si quiera tiene humor negro, aunque existe cierto sentido del humor del director en la manera en la que se lían las cosas y cómo de una frase tan inocente puede terminarse en tan tremendo lío con tan terribles consecuencias.

Existen muchos elementos expresivos y narrativos que hacen que esta película sea inmortal. No ha pasado de moda ni creo que pueda hacerlo jamás. Sencillamente, al igual que casi todo lo que ha tocado este director es una auténtica obra maestra.

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