El diablo de la botella

El diablo de la botella de Robert Louis Stevenson es otra de las obras en las que el argumento principal está determinado por Lucifer y su engaño para conseguir el alma de un humano, empujándole a la perdición. Sería digna de formar parte de una colección demoniaca junto a otras como Melmoth el errabundo, de Maturin, el monje, de C.S Lewis o la propia De la vida y la muerte, que conocen bien los lectores del blog.

Keawe, un hawaiano que viaja a San Francisco se encuentra con un anciano triste y desesperado, que será el encargado de transmitir la maldición de Lucifer a otro inocente. Se trata de vender una botellita que contiene un demonio y que concederá todos los deseos de su dueño, pero si cuando este muera el alma pertenecerá al demonio de la botella para el resto de la eternidad.

La dificultad en la obra consiste en que para que la transacción sea válida, se debe vender siempre por un precio menor del que se adquirió. La historia narra cómo el momento en que se puso la botella sobre el mundo, se pagaban por ella auténticas fortunas, pero en el momento presente su precio es el de unos pocos céntimos. Además de esta dificultad, la venta es la única forma de deshacerse de ella, puesto que es indestructible y siempre vuelve a su dueño.

El diablo de la botella posee un argumento genial que incluso hoy en día me parece fresco. Así como las novelas en las que Lucifer es el tentador y el ser humano no tiene más remedio que sucumbir ante su poder, en El diablo de la botella Lucifer, porque el diablo de la botella representa la idea conceptual de Lucifer, forma parte de un objeto y ya no se manifiesta como una figura horrible ni como un ser irresistible y encantador. Ni siquiera necesita la mentira para embaucar a los hombres, sino una promesa real, un objeto maldito y la insaciable codicia del ser humano.

Así que como hemos visto en obras diabólicas anteriores, en El diablo de la botella Lucifer o el diablo no es un monstruo que devora la inocencia del ser humano y lo conduce a la fuerza a la perdición, sino que más bien parece ser la excusa y el argumentario para denunciar los vicios y los defectos del hombre. ¿Es por tanto, un escritor de este tipo de historias un autor profundamente desengañado con la sociedad y el papel del hombre en ella? Parece una buena pregunta para reflexionar.

El diablo de la botella se lleva mi máxima recomendación. Se trata de una novela muy corta, muy sencilla de leer, muy fresca, a pesar del tema que trata y muy original frente al resto de obras de la misma temática. Si te gustan las obras de terror gótico o de terror en general no dejes de leerla, porque te encantará.

Este libro nos narra las aventuras que vive Alejandro, un niño de diez años, en un día lluvioso, en que todo amenaza con salir mal.
Nuestro pequeño amigo vive rodeado de temores infantiles que convierten cada día en una prueba de valor.
Sin embargo, cuando parece que ya nada puede ir peor, Alejandro vivirá la aventura más fantástica de su vida. Hará unos amigos muy singulares, hallará el camino para superar sus temores y descubrirá que con el poder de su imaginación todo es posible.

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