El corazón delator

El corazón delator de Edgar Allan Poe es un cuento aterrador sobre la obsesión, que durante toda mi vida me ha provocado pesadillas, y si no es así, al menos, durante toda mi vida he sufrido pesadillas muy relacionadas con esta historial

Poe comienza la historia de El corazón delator, con uno de sus protagonistas cliché; el loco misantrópico, que en este caso nos muestra claramente el odio que siente por un anciano con el que convive, al que no puede evitar espiar por la noche y cuyo ojo enfermo, ciego y permanentemente abierto, le aterra. Describe el brillo de la luz reflejada en él como algo desquiciante y se debate entre la creencia de que el anciano en realidad le está observando cada vez que se asoma por su puerta entreabierta y la seguridad de que no puede hacerlo.

La meticulosidad con la que actúa posteriormente es la propia de un loco que toma medidas completamente fuera de lugar, como el hecho de que parece tardar horas en su aproximación al viejo, con una lentitud pavorosa para evitar el más mínimo ruido que pueda alertarle. Describe el menor suspiro del anciano en su sueño profundo como un síntoma de que se está precipitando demasiado rápido y redobla su esfuerzo en acercarse más lentamente aún.

Después, cuando por fin asesina al anciano, lo desmembrará y lo enterrará bajo la tarima de la misma habitación. Después acudirá la policía alertada por unos vecinos que se han alarmado al escuchar un grito y a partir de aquí comienza la locura y el sentido del humor más negro de El corazón delator, propio de Poe.

En su afán por demostrar que es inocente les enseña toda la casa y no contento con eso les invita a tomar algo, y no solo eso, sino que además coloca las sillas de los agentes sobre el cadáver del anciano, vanagloriándose de su audacia y creyendo que cuanto más los aproximara al mismo más demostraría su inocencia. Su diálogo con la policía es completamente desquiciado y se vuelve aún más cuando su locura altera sus sentidos y cree escuchar un imperceptible sonido que va aumentando en intensidad y que pronto reconoce como el corazón del viejo, que late fuertemente para clamar venganza. Momento en que el loco de El corazón delator se echa de rodillas frente a los desconcertados policías, reconociendo su crimen.

Se trata de una de mis historias favoritas de Poe. Además recoge algunas de sus características más importantes y reconocibles como autor, tales como la misantropía, la locura, la argumentación absurda y un sentido del humor muy macabro y desquiciado.

El corazón delator me recuerda además a un extraño cuento de Dickens en el que el asesino entierra su víctima en el jardín de su propia casa, pero atormentado por la visión del lugar desde su ventana, desentierra el cadáver y lo vuelve a enterrar en lugares distintos hasta que finalmente también se delata cuando la policía acude al lugar a indagar. Resulta que ve la tierra tan removida por todas partes que cree que su culpabilidad es completamente manifiesta.

Estas obras; la di Dickens y El corazón delator de Poe, no sé si inspiraron mi pesadilla recurrente o si se trata de una casualidad, pero durante mi adolescencia soñé repetidas veces en un asesinato del que yo era responsable, aunque la parte angustiosa de la historia era que no encontraba jamás el lugar perfecto donde esconderlo. Primero lo enterraba en la playa, tras el murete del paseo marítimo, pero después al llegar a casa no podía dormir, pensando que el viento, o un niño jugando en la arena lo desenterrarían.

Volvía a la noche siguiente con el vívido terror de desenterrar al muerto, contemplarlo de nuevo y además sentir que en cualquier momento podría ser descubierto. Entonces lo arrastraba hasta el maletero del coche para buscar otra ubicación o le ataba una piedra y lo llevaba al mar, pero siempre se repetía el mismo proceso, en que temiendo, como el personaje de Dickens, ser descubierto, lo cambiaba de lugar, o como el personaje de El corazón delator de Poe, mis acciones siempre amenazaban delatarme.

Es un sueño muy inquietante. Pensar que eres el responsable de un asesinato y el terror de que esto se descubra, sensación que creo que no recuperé hasta que años después vi los primeros capítulos de la serie Dexter. Siempre pensé que la culpa del sueño fue de El corazón delator, aunque más tarde me dio por pensar si acaso, en otra vida no fui responsable de un crimen y marcó tanto mi espíritu que lo recuerdo aún ahora.

Sin embargo, esas ideas son muy antiguas, pues se remontan a mi adolescencia también. Ahora, mientras escribo este artículo pienso que mi mente me estaba castigando por otra clase de horror del que era responsable y que quería que no fuera descubierto, sobre todo por mis padres. ¿Ya sabes a qué me refiero? A mis notas del instituto.

Durante la E.G.B. había obtenido unas notas bastante buenas, con una media bordeando el 8.00, pero después, en el instituto no era raro que suspendiera siete asignaturas en una evaluación. No sé si me daba más vergüenza suspender tantas o encima de eso sacar sobresaliente en Educación Física.

Llegaría a casa y tendría que confesar mi crimen antes o después. Además la entrega de notas solía coincidir con alguna excursión a la que quería ir. Mi madre me gritaría pero lo peor de todo era la mirada de decepción de mi padre y como en El corazón delator, mi propia mente. Pero otros lo pasaban peor. Un compañero de clase se encerraba en su habitación y mantenía la puerta cerrada con todas sus fuerzas mientras su padre la embestía a patadas para abrirla y entrar para motivarle como solo él sabía hacer.

Como en mi sueño sobre El corazón delator, trataba de ocultar el desastre hasta el último momento y esconder el boletín hasta prácticamente el día en que debíamos devolverlo firmado. Por suerte esa etapa de mi vida duró poco.

Crónicas de Valentia I. Que todos los árboles sean manzanos. Darion el Cartógrafo se embarca en un viaje oceánico con el fin de descubrir nuevas tierras para su rey, pero naufraga y alcanza la costa de Eternia, el mítico continente en cuya existencia nadie cree. Allí conocerá a Deesa, una traviesa hija de Gaya, la madre tierra. Ambos se enamorarán.
Mientrastanto Mekryk el trasgo se dirige con un ejército para someter a Eternia y a sus criaturas fantásticas. Se prepara la batalla entre los héroes de Eternia y los trasgos. ¿Será capaz Darion de proteger a Deesa y preservar su inocencia?

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