De la vida y la muerte

De la vida y la muerte es una obra de terror gótico inspirada en grandes obras del género como Melmoth el errabundo, de Maturin, El golem de Gustav Meyrink o El monje, de Mattew G Lewis. Como en estas, destaca la oscuridad de la obra, el ambiente de opresión que en algunos momentos llega a provocar angustia en el lector y un gran pesimismo en el ser humano, convertido en un auténtico artífice del mal.

El protagonista De la vida y la muerte despierta sin memoria en lo que parece una antigua mansión, pero es incapaz de explicar quién es y qué hace allí. La sola presencia de una misteriosa ama de llaves que nos pondrá la piel de gallina, es toda su compañía. Se verá obligado averiguar quién es, qué hace allí y cuál es, en definitiva la realidad de su situación.

Sin embargo, pronto descubrirá grandes dificultades en su camino, pues unos sucesos escalofriantes que le harán dudar permanentemente de su cordura, parecen perseguirle incesantemente en cada rincón de la casa. Además, cada noche sufre las más terribles pesadillas, que llega a confundir con la realidad, y cada mañana, al despertar, lo hace de nuevo sin memoria, y volviéndose a sorprender y a aterrar ante la presencia de su ama de llaves.

De la vida y la muerte

PERSONAJES Y ESCENARIOS

EL PROTAGONISTA

Es un personaje misterioso, pues de él no conocemos ni el nombre. Su lucha por descubrir cuál es su verdadera identidad es la propia historia de la novela, aunque esta no será fácil, pues su única compañía es su diabólica ama de llaves sobre la que, un instinto primario le obliga a desconfiar. En De la vida y la muerte parece no haber esperanza para él, sin un amigo, sin nada a su alcance que le resulte familiar, tal vez incluso, sin un motivo para vivir.

El protagonista de De la vida y la muerte está definido claramente por el terror, hasta tal punto que él mismo dudará permanentemente sobre su salud mental. El terror por lo sobrenatural, por unos sucesos que ocurren allí mismo, ante su perpleja parálisis de horror y la expresión de ella, su enemiga, le arrastrarán a la locura incesantemente.

De la vida y la muerte

EL DOBLE

Nos encontramos con una de las figuras más interesantes de la literatura: El doble. Este es uno de los personajes de terror más angustiosos que podamos imaginar. Cuando el personaje se encuentra consigo mismo reconoce que se haya ante la forma de lo insólito más desestabilizadora; te encuentras contigo mismo, te reconoces en él y le sabes tú, pero al mismo tiempo le ves animado por otra energía y otra voluntad, de algún modo sabes que su naturaleza íntima es distinta a la tuya.

Entonces, el hecho de que esté allí no es fortuito, no te has encontrado de bruces con lo paranormal, sino que ha venido a buscarte, y ¿con qué intención? ¿Cómo es posible algo así? Cuando este personaje poco utilizado en la literatura, aparece, podemos tener claro que ya nada va a ser igual. Su sola presencia indica forzosamente un cambio en el paradigma del personaje que lo encuentra, como ocurre en De la vida y la muerte, pues el encuentro simbólico con uno mismo implica una transformación; el enfrentamiento con la parte de nosotros que ignoramos y nos viene a buscar.

De la vida y la muerte

EL AMA DE LLAVES

¿Quién es ella en realidad? La solución a este misterio es una de las grandes motivaciones del protagonista en De la vida y la muerte, pues ella representa todo su universo. Ambos se encuentran solos en la mansión, sin más vestigio de vida, como si se tratara de los últimos supervivientes de la tierra. Además su presencia es escalofriante, siniestra y conduce al protagonista a menudo al borde de la desesperación.

Robusta, fornida, con su voz desagradablemente cruel, parece que se deleita con el protagonista de De la vida y la muerte, como la enfermera cruel de un enfermo mental. La propia obra transmite al obsesión del protagonista al lector, pues tendremos la sensación de que averiguando la verdadera naturaleza de este personaje resolveremos el misterio latente de la obra.

De la vida y la muerte

LUCIFER

Es este uno de los personajes más apasionantes de la literatura. Como vimos en Lucifer el diablo y en Vampiros famosos y otros malos, Lucifer es un personaje que a menudo se muestra de manera sensual, amable o compasiva, siempre después de haberte arrastrado a la desesperación, pues su papel en la literatura es tentar a su víctima para arrebatarle su alma.

En De la vida y la muerte, Lucifer es un personaje muy dispuesto a discutir y filosofar con el protagonista. Muestra una gran sabiduría y tiene un peso en la obra bastante significativo. Podemos decir que es el rey de la manipulación; con un discurso a menudo cínico equívoco confunde permanentemente a sus víctimas con la facilidad con la que engañaría un adulto a un niño.

De la vida y la muerte

LOS ESPECTROS

En De la vida y la muerte los espectros representan lo sobrenatural. Hay una realidad escalofriante y velada en el mundo que en determinadas circunstancias puede manifestarse en nuestra realidad. Cuando eso ocurre queremos apartarlo de nuestra mente y olvidarlo, pues es demasiado incomprensible y reconocerlo como algo real es demasiado desestabilizador.

Los espectros tienen una naturaleza muy diversa en De la vida y la muerte; se manifiestan de diversas maneras, aunque su naturaleza siempre es malvada y busca la perdición del protagonista, conduciéndole al terror más absoluto a través de las pesadillas y de sus violentas irrupciones en la realidad.

De la vida y la muerte

EL CEMENTERIO

En cierta ocasión, en un programa de radio dedicado a los enigmas del mundo, llamado La rosa de los vientos, Jesús Callejo estaba diciendo que un cementerio no es el mejor lugar para grabar psicofonías porque allí los muertos descansan en paz. Sin embargo, todos pudimos oír cómo en directo se colaba una psicofonía y mientras el decía “porque allí los muertos…” la psicofonía dijo “No están en paz”, adelantándose al mensaje que Jesús intentaba decir y convirtiéndose en la primera psicofonía del mundo que se grababa en directo en un programa de televisión.

En De la vida y la muerte el cementerio es un lugar muy vivo y muy peligroso para el protagonista. Porque en cierto modo él ya se encuentra en el otro lado; en la cara oculta de la realidad, velada para los demás. Sin embargo, su experiencia y sus vivencias paranormales en la casa parecen haberle convertido en un objetivo o simplemente la misma naturaleza del mal adopta distintas formas para atormentarle.

De la vida y la muerte

LA MANSIÓN

La casa propia es quizá, a pesar de todo, el escenario más terrible en De la vida y la muerte, ya que la propia casa, en teoría debe ser el lugar de refugio para todos nosotros. Sin embargo, imagina que este lugar es el origen del mal; entonces no hay refugio posible, y más para nuestro protagonista, que no conoce nada más que este lugar y a su ama de llaves y además, cada mañana despierta de nuevo con su amnesia.

Es un lugar en permanente penumbra que el ama de llaves parece empeñada en oscurecer incesantemente corriendo las cortinas o mirando con desagrado el candelabro al que el protagonista se aferra constantemente, como salvavidas de su cordura, porque las sombras corren por la casa con un poco de luz, pero cuando esta se apaga, entonces cunde el terror más absoluto que se pueda imaginar, capaz de sumirnos en una parálisis, acurrucados en el suelo, abrazados a la pata de la mesa y temiendo que los pasos que estamos oyendo se acerquen más a nosotros.

De la vida y la muerte

EL MANICOMIO

Si decíamos que en De la vida y la muerte la casa propia es el escenario más terrible de la novela, lo es, porque además de que la vivencia allí es aterradora e insoportable, es el único lugar al que el protagonista puede regresar después de sobrevivir a las terribles manifestaciones del mal del exterior, que amenaza siempre con un final más terrible que la propia muerte. La sola idea de regresar es insoportable, pero su necesidad de huir es demasiado real.

El manicomio es el lugar en que el terror del protagonista va a sostenerse por una amenaza real y tangible y deberá escapar de allí a través de cualquier medio, pues de no hacerlo perderá su propia identidad y se convertirá en un cuerpo sin voluntad; sin alma, algo similar a la propia muerte.

De la vida y la muerte

LO OCULTO

Así podríamos llamar a la trama de De la vida y la muerte. Lo oculto es todo lo que rodea la obra, desde el propio protagonista y el ama de llaves hasta cada una de las ubicaciones de la obra. Lo oculto nos habla por un lado de lo que esperamos que nos sea desvelado en la obra, pero por otro, de todas esas cosas en las que no creemos pero que en nuestro fuero interno y aunque no sepamos explicar por qué, tememos.

Con la lectura de la obra pronto descubriremos que existen dos lenguajes que evolucionan en paralelo. Por un lado todo lo que ocurre en el mundo real; la lucha del protagonista por recuperar su identidad en un entorno hostil, con el ama de llaves siempre a su alrededor, y por otro lado el mundo onírico, al que el personaje accede en sus sueños. En ambos mundos todo es posible, mezclándose la fantasía y la realidad permanentemente a lo largo de la obra. Sin embargo, estos dos mundos visiblemente separados, forman en realidad dos formas de observar una misma cosa.

Lo oculto, que representa lo paranormal; la presencia de Lucifer, de los espectros, de la propia ama de llaves, en cierto modo y de los sucesos inexplicables que se muestran en la obra impregnan ambos mundos; el real y el onírico y los comprimen de tal modo que finalmente se fusionan, teniendo las acciones en uno de estos universos repercusiones en el otro y llegando a ser confundidos ambos por el protagonista de De la vida y la muerte.

De la vida y la muerte

CONTEXTO LITERARIO

Aunque la obra no está ubicada en ningún lugar del espacio ni del tiempo, pues en ningún momento se da una sola pista al respecto, aunque se adivine una época victoriana por la ausencia de luz eléctrica y de otros elementos modernos, esto no es así en realidad. La ausencia de todo elemento que pudiera arrojar luz sobre la época en que se ubica fue cuidadosamente trabajada y el uso del candelabro es por otra parte atemporal, como fumar en pipa, y genera una ambientación fantasmagórica muy interesante.

Sin embargo hay elementos de la obra cuya inspiración sí tienen una localización muy concreta, aunque la forma de introducirlas fue a través del mundo onírico, por lo que, su ubicación como elemento, dentro de De la vida y la muerte es confusa ya que dichos elementos no están propiamente presentes, sino que de alguna forma se mencionan o ejercen alguna influencia en la historia.

De la vida y la muerte

EL LOBOTOMÓVIL

Estamos ante la que, para mí supone una de las historias más absurdas, patéticas y al mismo tiempo, trágicas y terribles que ha escrito la cultura occidental. Hablamos del Lobotomóvil del mal llamado Doctor Walter Freeman, que inventó la lobotomía como una forma brutal de curar la locura, y no satisfecho con ello, equipó su furgoneta para recorrer los Estados Unidos para terminar “operando” a más de 3.500 personas por todo el país.

La lobotomía consistía en la sección de las conexiones nerviosas del lóbulo frontal del cerebro. Freeman la realizaba en pocos minutos; con un poco de anestesia local y con un picahielo. Con esta técnica morían dos de cada diez pacientes por hemorragia cerebral; al resto les provocaba un retraso mental severo o les dejaba completamente inválidos.

Muchos de sus pacientes eran niños o jóvenes que fueron operados al menor síntoma de depresión o de hiperactividad. Entre ellos se encuentra el caso de Rosemary Kennedy, a quien confinaron en un hospital psiquiátrico tras la operación por provocarle un gran retraso mental. Fue así cómo Freeman participó en la maldición de los Kennedy e inspiró algunos de talles de De la vida y la muerte.

De la vida y la muerte

CENTROS DE INTERNAMIENTO AMERICANOS DE LOS AÑOS 50

Hubo un reportaje en televisión que narraba los hechos ocurridos en un motín de una de las brutales prisiones de los Estados Unidos de los años 50. Allí se narraba cómo los prisioneros, lejos de buscar su libertad, que sabían imposible, aprovecharon el breve tiempo de anarquía para ajustar cuentas con viejos enemigos y provocar una auténtica matanza. En uno de estos casos contaban cómo introdujeron a uno de los presos de confianza del alcaide en una olla y lo cocinaron a fuego lento.

Traté de imaginar cómo un lugar tan brutal y tan poco humano y cómo unos hechos tan terribles y vomitivos podrían impregnar un lugar abandonado, ¿cómo podrían manifestarse las fuerzas del más allá allí? De forma violenta, maligna y terrible. Debería sentirse una angustia y una desesperación por miles de almas que claman al unísono, desesperadas, aterradas y furiosas. Toda esta energía impregna uno de los escenarios de la obra De la vida y la muerte con toda su fuerza.

De la vida y la muerte

DE LA VIDA Y LA MUERTE

De la vida y la muerte es una obra de terror que intenta hacernos sentir la angustia que vive el protagonista. Lo paranormal, las pesadillas, el misterio, las tinieblas y la obsesión por la muerte se mezclan en esta obra para crear sensaciones en el lector y para hacerle plantearse una y otra vez ¿cuál es la verdadera naturaleza de los personajes y de la trama?. Si eres de los que disfrutan con una buena obra del género gótico, sin duda esta es tu obra. Te sorprenderá.

De la vida y la muerte

BREVE MUESTRA DE LA OBRA

La tormenta arrecia. El cielo, iluminado de vez en cuando por un relámpago, aparece como la negra bóveda de los lamentos; las olas, gigantescas, imposibles de abatir, y una frase alzada al cielo, no sé por quién dice que cualquier tiempo pasado fue mejor.

La brújula, desorientada, baila al son de las batientes, y el timón es la comparsa de su delirante baile. Ya muchos se arrojaron al mar o fueron arrojados a él, mientras que el capitán, colérico de envidia por tan pronta muerte, debe luchar con los elementos.

 Qué incertidumbre tan vertiginosa, qué desazón tan solitaria.

Nadie contesta al servicio de telégrafos y sus operarios han perdido toda esperanza.

Nadie, ni el primero de abordo, ni el telegrafista, ni el timonel, ni el contramaestre, ni tan siquiera el capitán, saben qué rumbo está tomando la nave. En alguna dirección ha de estar la salvación, pero ¿dónde? Ellos solos no lo pueden saber. No son más que un leve suspiro en la eternidad, un fuego fatuo en la inmensidad de la noche, parte del decorado de una obra que no hubieran ido a ver. Se ha desligado la trabazón que los unía a sus destinos, y ahora, perdidos, se han hallado frente al abismo, al caos, y no pueden escapar, pues al cortarles los hilos de la vida, cayeron inanimados con la vana esperanza de que una entidad bondadosa les insuflara la acción de que fueron desprendidos. Pero todas las esperanzas parecen vanas, ya que del escenario nadie se mueve hasta que la obra haya concluido.

Valiente insensatez pretender que interaccionaban con el mundo, cuando sólo fueron el juguete de la desdicha y nada más que eso.

Vana palabrería era la que afirmaba que estaban seguros de sí mismos y que conducirían sus vidas como mejor estimaran.

La ayuda no llegaba, o ellos no la veían, y mientras tanto, la vela mayor se rasgaba, el casco crujía y el barco iría a abismarse, y no, al capitán nada se le ocurre,  sólo contempla con ojos desorbitados el avatar de los acontecimientos, abre la boca y ni tan si quiera es capaz de gritar. Únicamente puede arrostrar el temporal de forma impasible, como un decorado, como el juguete de la desdicha, y entre tanto el barco se hunde, se hunde.

Había vuelto a quedarme dormido. El sudor bajaba por mi frente como gotas de rocío, mi nublada vista contemplaba cómo se iba atenuando el temblor de mis pálidas manos. Mi cena, aún intacta ante mí, se enfriaba a la luz de la vela. La larga mesa se prolongaba fundiéndose en las tinieblas de aquella gran sala. La llama, a punto de consumirse, a punto de ahogarse entre la fusión de la cera que ella misma había provocado, luchaba por mantenerse con vida.

Cuando la encendí bailaba con alegría, de igual modo que durante la ensoñación de mi psique.

Ahora, desesperada, se debatía, agónica y desamparada como un pequeño punto de luz dentro del cosmos, implorando mi ayuda.

Podría ver su propio reflejo en mi impasible mirada, podría ver mi rostro, bañado todavía en el sudor del tormento de mi sueño.

Finalmente se sacudió por última vez en pleno auge de su estertor y expiró, y se hizo la más completa y absoluta oscuridad. Sí, fui capaz  de salvar su graciosa existencia sólo con un gesto de mi mano, con un gesto de mi voluntad. Una pequeña variación electro-química de mi mente la podría haber salvado de tan terrible extinción. Pero, toda mi persona, apática, permaneció totalmente imperturbable desde el momento en que mis ojos se abrieron. Y mis ojos ya no reflejaban aquella llama, ya no reflejaban nada.

En ese momento fui consciente del reino en que me hallaba, donde el amo y señor era el silencio, la oscuridad, el manto que todo lo envolvía, y los lindes, por no poder alcanzarlos mi mirada, infinitos o inexistentes.De la vida y la muerte

Si te ha gustado también te interesará:

De la vida y la muerte

It's only fair to share...Share on Facebook
Facebook
Share on Google+
Google+
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin