Carrie (Stephen King) era una gran cuenta pendiente para mí. De hecho a día de hoy son muy pocas las obras de Stephen King que he leído. Leí Misery cuando tenía doce años y me pareció magistral. Me enganchó tanto que la leí en una única sentada, cosa que no he podido repetir nunca más, pues aunque he vivido épocas en las que he leído muchísimo rara vez lo he hecho en sesiones largas.

Misery me encantó, pero después leí La zona muerta y me ocurrió al contrario; la obra tardaba tanto en entrar en materia que me aburrió profundamente. Quizá no era una obra recomendada para mi edad a causa del ritmo, aunque en su momento no lo supe ver porque estaba acostumbrado a leer a Poe y obras como Drácula o Frankenstein. También veía toda película de miedo que caía en mis manos y no podía concebir una historia de terror sin monstruos o fantasmas. 

Recuerdo una anécdota que contó Stephen King para una revista en la que narraba cómo su hijo le había pedido que le contara una historia de terror ya que era un escritor del género tan prolífico. Él le contestó que las historias de terror no son para niños. El pequeño Owen subió decepcionado al coche y durante el viaje King le contó que había sido adoptado, que él no era su verdadero padre y que si quería podrían ir a conocer a su familia auténtica. Owen estalló en lágrimas y King respondió entre risas: “Ahí tienes tu historia de terror”. “La mejor historia de terror se encuentra en lo cotidiano” afirmaba King para la revista.

Así que muchos años después de eso y tras varias decepciones con adaptaciones facilonas de varias de sus novelas me decidí a darle otra oportunidad.

Carrie (Stephen King) me ha parecido una obra magistral. Me ha hecho recuperar la sensación que en su día King me dejó con Misery. La obra va aumentando en intensidad, te hace sentir cómo el vaso de la pobre Carrie va llenándose hasta ser colmado, sobrepasado, anegado. Hace sentir una gran lástima por la protagonista mientras sentimos su acoso en cada pequeño espacio de su vida, desde su casa hasta el instituto, y después la vemos cubierta de sangre, con una resolución terrible en su mirada, avanzando hacia su siguiente objetivo, llevando la devastación con ella; su figura terrible, recortada contra una siniestra luna que contempla la escena con impotencia… Sencillamente Carrie (Stephen King) ha sido capaz de dibujar en mi mente una de las escenas más nítidas y más terribles en mi relación con la literatura de terror, por lo que sencillamente para mí es una obra de 10.

Puede que te preguntes qué hago a estas alturas de mi vida descubriendo a este autor, pero quizá sea una suerte, para mí desde luego lo es, llegar virgen de Stephen King hasta aquí. Por una parte voy a descubrir y disfrutar cada obra suya, por otra, podré analizarlas por primera vez desde una perspectiva madura.

Carrie (Stephen King) habla de muchas cosas. Habla del acoso escolar, es el tema más evidente de la obra, pero también habla sobre la venganza de una adolescente y de su ira cayendo primero sobre sus compañeros y sacudiendo después a toda la población, como en Columbine y otros tantos escenarios de desgracias en los que un adolescente enloquecido y maltratado desata su ira con armas semiautomáticas sobre sus compañeros. King se ha declarado claramente en contra de esta proliferación de armamento en los hogares y se ha declarado “avergonzado de ser americano” por este motivo.

Otro tema principal de Carrie (Stephen King) es lo que en este momento dislumbro como una especie de cruzada de King contra la iglesia ultra ortodoxa , puesto que parece que en muchas de sus obras, como en la serie televisiva “La niebla” y otras obras es clásico el personaje ultra ortodoxo que complica la historia a causa de la cerrazón de sus ideas. En este caso será la madre de la pobre Carrie la encargada de asumir este rol de personaje al que el lector odiará por encima de todo.

En Carrie (Stephen King) vemos cómo una niña con ciertos poderes telequinéticos es sometida a una infancia muy desdichada por su madre y después maltratada por su grupo de iguales hasta el momento presente; el último año de instituto, momento en que muchos de sus compañeros irán a la universidad y progresarán en sus vidas y a ella la arrojarán como un trapo y se olvidarán de ella. Sin embargo la adolescencia y el sufrimiento harán que su capacidad para influir en la materia explote y la convierta prácticamente en un ser todopoderoso cargado de ira y anhelo de venganza. Quizá La reina de los condenados, de las Crónicas vampíricas de Anne Rice se basara en este personaje pues su avance y devastación a través del pensamiento es muy similar aunque alcanza la cota más alta y la perfección literaria en Carrie (Stephen King).

Mi siguiente tarea con la obra de King será visionar la versión cinematográfica de Carrie (Stephen King) de 1976 y de 2013 y os contaré mis impresiones, las compararé y compararé a su vez estas con la novela de la que acabo de escribir. Hasta entonces, ¡felices pesadillas!

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