American horror story 7 rompe en gran medida la dinámica de la serie hasta el momento perdiendo muchos de los elementos en común que la caracterizan y que parecen imprescindibles en la construcción de cada una de estas temporadas, de forma que como espectador me planteo si esto se corresponde con un cambio de rumbo o si se ha buscado por algún motivo que esta temporada sea especial y radicalmente distinta a las anteriores rompiendo una normalidad que después continuará.

Donald Trump y el retorno a la realidad

Parece como si la victoria electoral de Trump como presidente de los Estados Unidos hubiera provocado una gran ira en el equipo de producción de la serie, dando la espalda a la fantasía que la caracteriza para mostrar una historia mucho más realista y descarnada que por momentos se hace muy duro visualizar. La serie parece decirnos “eh, deja de soñar por un momento y fíjate en lo que está ocurriendo con nuestro país”.

American horror story 7 empieza con la fantasía acostumbrada, recordando al payaso de la temporada cuatro aunque pronto esta se va a evaporar y ocuparán su lugar unos payasos muy reales. El fenómeno fantástico queda encerrado en la mente de la protagonista, haciendo dudar al espectador durante los primeros capítulos si se trata de alucinaciones o es algo más real. De este modo toda esa fantasía queda relegada a la mente de este personaje para ser después eliminada definitivamente.

A medida que se va retirando ese velo fantástico se muestra una realidad horrible que convierte esta, en la que seguramente será la temporada más árida y difícil de ver para el espectador. De la vida y la muerte

La política del miedo

En American horror story 7 se hace una referencia constante sobre la teoría del miedo. Si un gobernante consigue que la gente tema a un grupo social determinado, el ideal son los inmigrantes porque ya se perciben de forma natural como distintos a nosotros, le darán más poder con el que podrá recortar las libertades sociales. Esto en American horror story 7 se concibe como un modelo de gobierno republicano que debe ser denunciado.

Si analizamos lo que ha ocurrido en la vida real veremos cómo inmigrantes mejicanos, ya con sus papeles en regla estaban de acuerdo con que se endurecieran las leyes de extranjería y que se construyera el famoso muro entre Estados Unidos y Méjico.  En American horror story 7 veremos cómo cualquiera puede ser contagiado por esa política del miedo y cómo incluso personas con un estereotipo y una inclinación determinadas pueden alterar los principios que rigen su vida y tomar decisiones sorprendentes.

En contra de la quinta enmienda en American horror story 7 se hace ver que cuando se tienen las armas se usan. El pretexto de guardar un arma para proteger a la familia aunque seamos pacifistas no sirve de nada, porque, ¿qué haremos cuando tengamos miedo? No hay nada más peligroso que una persona inexperta, asustada con un arma en la mano.
De la vida y la muerte

La profecía autocumplida

La profecía autocumplida es una teoría sociológica según la cual hacemos reales las creencias sobre los demás. Por ejemplo, si decimos que determinada etnia o raza es poco de fiar porque roban y esto se difunde, esa etnia o raza dispondrá de menos oportunidades sociales porque se les dará la espalda y llegará un momento en que tendrán que robar. En ese momento se ha cumplido la profecía, que partía de un concepto erróneo “roban porque son de tal país”. A partir de ese momento parece que queda justificada la marginación de ese grupo social y la profecía tiende a afianzarse a medida que este grupo queda más y más marginado.

Esta es una de las herramientas esenciales para la política del miedo. Es necesario descargar ese miedo sobre alguien; un grupo social que va a perder mucho para que otro grupo alcance o se afiance en el poder.
De la vida y la muerte

La mente colectiva

American horror story 7 por supuesto habla sobre las sectas y su poder sobre la gente desesperada, cómo una secta acaba con el individualismo y la libertad individual y convierte a las personas en un elemento más de una maquinaria inmensa que ya jamás le devolverá la autonomía, incluso aunque el individuo abra los ojos en un momento dado y pretenda huir. La secta tiene otros recursos como el miedo para no perder a sus acólitos.De la vida y la muerte

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